domingo, 30 de agosto de 2026

Arquitectura del Poder Marítimo

¿Que existe detrás de la escalada del bloqueo del estrecho de Ormuz?

La respuesta a la interrogante pasa por adaptarse con un pensamiento global. Una vez que se logra escarbar más profundo se puede visualizar un panorama complejo. Los hechos que afectan al comercio marítimo mundial por el cierre del estrecho de Ormuz, alertan una realidad que logra desencadenarse en varias capas y cada una de ellas representa un factor que se despliega en una especie de tablero de ajedrez.

Cada jugada en ese tablero implica el ejercicio del poder en el mar. Los intereses en juego parecen ser demasiados. En efecto, no se trata sólo de petróleo, sobre todo cuando cada decisión implica acciones en el tablero geopolítico. Es precisamente, en estos escenarios donde se logra vislumbrar que países como Estados Unidos y China están moviendo la arquitectura del poder.

Transporte y comercio marítimo:

El transporte marítimo y el comercio por mar es determinante para cualquier país, tal como lo establece la Organización Mundial del Comercio. De hecho, es el modo de transporte que predomina para el transporte internacional de mercancías objeto de comercio. Incluso, lo califica como “el alma del comercio mundial”, y la columna vertebral de las cadenas de suministro. Existe, por tanto, la necesidad imperante de proteger ese comercio marítimo y una de las formas de lograr esa protección es con el dominio del mar.

Los Estados que han sido capaces de dominar y utilizar las ventajas que otorga el mar logran convertirse en grandes potencias mundiales. Estados Unidos, es uno de esos países que ha sabido demostrar ese dominio. Es considerado una potencia marítima con capacidad de proyección global. Utiliza esa influencia en el orden internacional y esto lo convierte en “una gran potencia global, en buena medida, gracias al empleo de los mares en beneficio propio, mediante el desarrollo de un poder marítimo con el que ejerce su dominio sobre otros”. (Vázquez, G. 2025)


Los Estados con un comercio marítimo floreciente y acceso a rutas y mercados fortalecen su poder económico, elementos indispensables para la prosperidad de una nación. Al igual que en el pasado, el mar sigue ejerciendo una influencia capital en la evolución del orden internacional. En ese sentido, existen factores que pueden poner en riesgo esa conectividad facilitada por las rutas marítimas, de forma que, al surgir algún imprevisto que pueda causar la ruptura de ese orden resulta ser desastroso en una escala casi global.

Poder marítimo:

El poder marítimo es aquella parte del poder de una nación, que le permite en función de sus intereses utilizar el mar para la consecución de sus objetivos y formular las políticas y estrategias correspondientes. Se diferencia del poder naval, en que éste es el componente militar de aquel y está conformado fundamentalmente por los medios necesarios para llevar a cabo la guerra naval. 

De forma que, “si poder es la capacidad de influir sobre los acontecimientos, todos los estados costeros tienen, en diversos grados, poder en el mar”. Quien lo utilice, puede conseguir riquezas, influencias y satisfacciones que justifiquen sus esfuerzos. (Chacón, J. 1998)

Cuando se considera que, las expresiones de Estado y poder como inseparables y atención al ámbito donde se desarrolla ese poder, si este se relaciona al territorio como un actor geográfico que se conecta con otros factores como son: el político, el social, el económico y militar, es posible aceptar que el poder naval es hoy más importante que nunca debido a cómo ha evolucionado la relación de las sociedades modernas con el mar. (Vázquez, G. 2025)

Reestructuración energética mundial: el estrecho de Ormuz

El poder en el mar está presente en el conflicto del estrecho de Ormuz. La influencia de este espacio marítimo sobre el tránsito energético global es imperante. Una vez que se extrapolan los hechos ocurridos en esa zona marítima al dominio del mar, se puede apreciar la importancia estratégica del estrecho en su dimensión global. 

Es una vía marítima vital por donde pasa una quinta parte del petróleo y el gas del mundo y una de las vías principales para la salida de petróleo que se produce en Medio Oriente y un paso marítimo que conecta el golfo Pérsico con el golfo de Omán y el océano Índico.

El cierre de esa vía marítima, se convierte en una amenaza para la seguridad de los buques, sobre este punto se pronunció la Organización Marítima Internacional, la cual mantiene un monitoreo en la zona desde que se inició el conflicto. Informando a la comunidad marítima mediante canales oficiales que los hechos han generado desde sus inicios la paralización de unos 2.000 buques, entre ellos, petroleros, gaseros y graneleros que han estado varados en el estrecho, al tiempo que han permanecido más de 20.000 marineros a bordo. 

Esa organización confirma que, han ocurrido 21 ataques contra los buques mercantes, con 10 marineros fallecidos desde que comenzó el conflicto el 28 de febrero del año 2026.

La República Islámica de Irán, ha mantenido su lucha por el control sobre la zona marítima en el estrecho de Ormuz. Por su parte, Estados Unidos mantiene su posición y ejerce una fuerte presión para frenar un programa nuclear de misiles balísticos que encuentra cabida en tierra iraní. País que es acusado de financiar grupos armados que desestabilizan Medio Oriente y países aliados a los Estados Unidos.

La acción militar desplegada por parte de la marina de Estados Unidos, originó la pérdida de gran parte de la capacidad militar de Irán, cuya flota naval fue destruida por los ataques de la marina norteamericana. En cuanto a Irán, existen otros factores que influyen sobre todo porque tienen la geografía a favor, lo que ha permitido que puedan defenderse, toda vez que poseen un arsenal de lanchas rápidas en la zona del mar adyacente a tierra para realizar ataques en el mar, colocando minas y realizando sobrevuelo de drones. En paralelo, mantienen amenazas de disparar misiles a las naciones aliadas a los Estados Unidos. En una auténtica táctica de guerra asimétrica.

Estados Unidos, mantiene un conflicto con el país persa desde hace varias décadas. En febrero de este año 2026, se abre otra etapa en ese conflicto. El panorama en la región es cada vez más complicado. El Presidente de los Estados Unidos ordenó a la marina norteamericana el 13 de abril a las 10:00 A.M. ET., bloquear el estrecho de Ormuz, advirtiendo que podía interceptar cualquier buque que intente entrar o salir de puertos de Irán, independientemente de la nacionalidad, advirtiendo que ningún petrolero que salga o se dirija a un puerto iraní se le permitirá el acceso a través del estrecho de Ormuz.

En la medida que la escalada del conflicto se ha mantenido, los operadores navieros han atravesado una situación compleja. El estrecho representa un espacio vital para el comercio marítimo por su ubicación geográfica. Por su parte, Irán teniendo la ventaja geográfica que posee y que ha sabido utilizar desde lo geopolítico, toda vez que trata de imponer sus propias reglas en una de las arterias consideradas vitales al comercio mundial, sigue en su intento de buscar de cualquier forma que esa zona marítima permanezca bajo su control y abierta al tránsito civil sólo bajo sus propias regulaciones.

Las tensiones geopolíticas originadas por el conflicto en el estrecho de Ormuz, han puesto sobre el tablero otro aspecto pocas veces señalado, como es la guerra monetaria entre EE.UU y China, en efecto, no se trata sólo de petróleo. China, tiene intereses en la región del conflicto en medio de una crisis energética que impacta las cadenas de suministro en forma global, de la cual tampoco escapa, sobre todo porque su economía depende principalmente de la exportación de manufacturas y requiere de energía para producir bienes y servicios, razón por la que compra más del 80% del petróleo iraní, utilizando como moneda de pago el Yuan.

Por su parte, China ha venido construyendo una arquitectura monetaria alternativa como una forma de salir del sistema del dólar, a cambio, impulsa en todo el mundo diferentes proyectos, a la par que construye corredores terrestres alternativos en la denominada Ruta de la Seda. Paralelamente, mantiene un entramado financiero que busca comercializar sin necesidad de utilizar el dólar, con el fin de evitar pasar por el sistema SWIFT, utilizando el oro como respaldo colateral y una forma de evitar seguir dependiendo del sistema financiero anclado al dólar.

Para entender ese entramado es necesario conocer diversos factores que se entrelazan, uno de ellos y que ha salido a flote es el sistema financiero global que como se sabe, está dominado por Estados Unidos. El dólar es la moneda que se utiliza para la compra y venta de petróleo en el mundo, siendo esta la razón por la que EE.UU, protege ese sistema, no obstante, durante el bloqueo del estrecho de Ormuz, se ha visto cómo algunos países y operadores han propuesto utilizar monedas alternativas. Estas acciones buscan romper la hegemonía de la moneda norteamericana, tal como ha sucedido con el pago de tarifas que han sido impuestas por Irán, a los buques para poder transitar por el estrecho de Ormuz.

Irán ha sabido desafiar ese sistema en diversas formas, en efecto ha mantenido a lo largo de varios años una flota de buques conocidas como buques fantasmas o en la sombra que realizan transbordo de crudo petrolero en colaboración con operadores de buques en alta mar y zonas marítimas de países aliados con Irán. Las operadoras de estos buques han sido sancionadas por Estados Unidos. Las transacciones financieras para intercambiar el crudo y el pago por la venta de ese petróleo se realiza fuera del sistema SWIFT.

El conflicto en el estrecho de Ormuz, también provocó que algunas aseguradoras desde Londres, utilizaron su influencia, al punto que llegaron a tener la autoridad para decidir cuales buques podían navegar en esa zona del conflicto. Estas empresas logran conocer muy bien cómo se maneja el negocio naviero y la gestión del riesgo en el mar, toda vez que advirtieron a los operadores de buques el peligro que significaba la navegación por el estrecho y el mayor valor que representan las primas de seguros.

Irán exige que, los buques que transiten por el estrecho deben pagar o liquidar una tarifa bajo un plan que denominó “plan estratégico para la seguridad del estrecho de Ormuz”. En efecto, establece un nuevo sistema de tarifas sustentado por una ley interna que pretende cobrar una especie de peaje a los buques autorizados a cruzar por el estrecho. 

La posición de Irán ante la comunidad marítima internacional, es que la legislación aprobada permitiría la protección medio ambiental, abastecimiento de combustible, la supervisión de la navegación y otras prestaciones asociadas al tránsito marítimo. El punto esta, en que los pagos podrán realizarse en riales iraníes o cualquier otra moneda que determine la República Islámica de Irán.

El tablero del poder pareciera estarse redibujando y la estrategia de Irán ha sido mantenerse hasta dónde puede o hasta que las circunstancias logren un cambio favorable a sus intereses. Las exportaciones de petróleo financian el entramado sistema de poder que detenta Irán en esa zona del conflicto, conjuntamente con la Autoridad del Estrecho del Golfo Pérsico.

Esa autoridad creada por Irán, es responsable del tráfico marítimo en esa zona, la cual utiliza el apoyo del Cuerpo de la Guardia Revolucionaría de Islámica, ambos pretenden aplicar nuevas tarifas a los buques que transiten por el estrecho de Ormuz. Un plan orquestado en función de sus intereses, según y como ellos mismos han señalado, es para reforzar la seguridad marítima y garantizar la obtención de beneficios económicos. Esta realidad puesta al frente permite que Irán pueda ejercer el control en una vía marítima tan importante al comercio marítimo mundial.

Irán mantiene su posición y advierte que las acciones desplegadas obedecen a derechos soberanos que tienen sobre ese espacio marítimo. Después de varios meses que se inició el conflicto, sigue el bombardeo sobre bases militares ubicadas en países aliados a los Estados Unidos. La situación tampoco ha impedido que estén concertado acuerdos con otros países de la región tal como ha sucedido en las conversaciones realizadas con el Estado de Omán. En dicho acuerdo esperan tener el reparto de los ingresos por el paso de los buques en el estrecho de Ormuz.


Después de seis meses que se inició el conflicto vuelve a pronunciarse la Organización Marítima Internacional, advirtiendo que se mantiene la problemática con la tripulación, señalando que alrededor de 400 buques no han podido salir del golfo Pérsico y unos 6.000 marineros aún siguen atrapados en el estrecho de Ormuz. La organización mediante una resolución denunció que se deben garantizar los derechos y libertades de navegación de conformidad con el derecho internacional, además, confirmó que han habido 70 ataques contra buques y 19 marineros fallecidos, por lo que insta a la comunidad internacional a redoblar la voluntad política y la cooperación internacional.

Arquitectura del poder energético mundial:

El Estrecho de Ormuz, es un punto de estrangulamiento que afecta directamente sobre los precios del petróleo y cualquier estancamiento del transporte y comercialización es suficiente para elevar los precios del petróleo crudo, en niveles que pueden llegar a ser intolerables para la economía global. Estados Unidos sabe aprovechar su potencia militar manteniendo el bloqueo del estrecho de Ormuz, también ha realizado bombardeos en tierra sobre áreas estratégicas en Irán, conjuntamente con el desminado en el mar que impide la navegación por el estrecho. No obstante, mantiene abiertos canales de comunicación junto a estrategias diplomáticas, al menos hasta tanto llegue a un acuerdo con Irán.

La escalada por parte de Estados Unidos, además de la militar, se ha centrado en intensificar las sanciones económicas sobre Irán, mientras mantiene el cierre del estrecho de Ormuz. Las acciones desplegadas se convierten en un arma geopolítica que logra redibujar la problemática energética mundial y que no sólo incide sobre Estados Unidos, también sobre los consumidores globales de petróleo.

Estados Unidos, sigue intentado por vía diplomática suscribir algún tipo de acuerdo pero han sido infructuosas las negociaciones, esto ha hecho que cambie su estrategia, anunciado varios acuerdos con países que rodean ese mismo espacio marítimo a fin de lograr en cierto tiempo, crear o construir nuevas rutas para la exportación y la construcción de varios oleoductos que a futuro reduzcan el tránsito de buques por el estrecho de Ormuz.

La crisis energética global ha sido inminente dada la relevancia económica, energética y geopolítica que representa el estrecho de Ormuz. Se configura de esa forma una auténtica manifestación de poder en el mar, sólo que, ahora incluye nuevos elementos que son propios de este siglo.

Los distintos escenarios que han salido flote con el bloqueo del estrecho de Ormuz, revelan cómo el poder en el mar y la geopolítica marítima son determinantes en el desarrollo del comercio marítimo mundial. Incluso, tal como la geopolítica es considerada la geografía en movimiento, el mar es el espacio donde se desarrollan los acontecimientos de la navegación y el comercio marítimo.

Estados Unidos logra mostrar su superioridad marítima en los océanos del mundo cuando despliega su poder naval. Esto implica y no se puede olvidar que, esa fuerza naval en el mar logra contribuir a la seguridad de las principales rutas y corredores marítimos del planeta, en tanto que, garantiza el funcionamiento del comercio global.

Al develar que existen distintos intereses en juego y que alcanzan una dimensión mundial, el panorama logra ser más claro. El despliegue del poder naval en el mar por parte de Estados Unidos y las estrategias puestas en práctica, sacuden el tablero de la geopolítica marítima hasta lograr reconfigurar la arquitectura energética global. 

Jeannette Pérez Fernández


Arquitectura del Poder Marítimo


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