domingo, 30 de agosto de 2026

Arquitectura del Poder Marítimo

¿Que existe detrás de la escalada del bloqueo del estrecho de Ormuz?

La respuesta a la interrogante pasa por adaptarse con un pensamiento global. Una vez que se logra escarbar más profundo se puede visualizar un panorama complejo. Los hechos que afectan al comercio marítimo mundial por el cierre del estrecho de Ormuz, alertan una realidad que logra desencadenarse en varias capas y cada una de ellas representa un factor que se despliega en una especie de tablero de ajedrez.

Cada jugada en ese tablero implica el ejercicio del poder en el mar. Los intereses en juego parecen ser demasiados. En efecto, no se trata sólo de petróleo, sobre todo cuando cada decisión implica acciones en el tablero geopolítico. Es precisamente, en estos escenarios donde se logra vislumbrar que países como Estados Unidos y China están moviendo la arquitectura del poder.

Transporte y comercio marítimo:

El transporte marítimo y el comercio por mar es determinante para cualquier país, tal como lo establece la Organización Mundial del Comercio. De hecho, es el modo de transporte que predomina para el transporte internacional de mercancías objeto de comercio. Incluso, lo califica como “el alma del comercio mundial”, y la columna vertebral de las cadenas de suministro. Existe, por tanto, la necesidad imperante de proteger ese comercio marítimo y una de las formas de lograr esa protección es con el dominio del mar.

Los Estados que han sido capaces de dominar y utilizar las ventajas que otorga el mar logran convertirse en grandes potencias mundiales. Estados Unidos, es uno de esos países que ha sabido demostrar ese dominio. Es considerado una potencia marítima con capacidad de proyección global. Utiliza esa influencia en el orden internacional y esto lo convierte en “una gran potencia global, en buena medida, gracias al empleo de los mares en beneficio propio, mediante el desarrollo de un poder marítimo con el que ejerce su dominio sobre otros”. (Vázquez, G. 2025)


Los Estados con un comercio marítimo floreciente y acceso a rutas y mercados fortalecen su poder económico, elementos indispensables para la prosperidad de una nación. Al igual que en el pasado, el mar sigue ejerciendo una influencia capital en la evolución del orden internacional. En ese sentido, existen factores que pueden poner en riesgo esa conectividad facilitada por las rutas marítimas, de forma que, al surgir algún imprevisto que pueda causar la ruptura de ese orden resulta ser desastroso en una escala casi global.

Poder marítimo:

El poder marítimo es aquella parte del poder de una nación, que le permite en función de sus intereses utilizar el mar para la consecución de sus objetivos y formular las políticas y estrategias correspondientes. Se diferencia del poder naval, en que éste es el componente militar de aquel y está conformado fundamentalmente por los medios necesarios para llevar a cabo la guerra naval. 

De forma que, “si poder es la capacidad de influir sobre los acontecimientos, todos los estados costeros tienen, en diversos grados, poder en el mar”. Quien lo utilice, puede conseguir riquezas, influencias y satisfacciones que justifiquen sus esfuerzos. (Chacón, J. 1998)

Cuando se considera que, las expresiones de Estado y poder como inseparables y atención al ámbito donde se desarrolla ese poder, si este se relaciona al territorio como un actor geográfico que se conecta con otros factores como son: el político, el social, el económico y militar, es posible aceptar que el poder naval es hoy más importante que nunca debido a cómo ha evolucionado la relación de las sociedades modernas con el mar. (Vázquez, G. 2025)

Reestructuración energética mundial: el estrecho de Ormuz

El poder en el mar está presente en el conflicto del estrecho de Ormuz. La influencia de este espacio marítimo sobre el tránsito energético global es imperante. Una vez que se extrapolan los hechos ocurridos en esa zona marítima al dominio del mar, se puede apreciar la importancia estratégica del estrecho en su dimensión global. 

Es una vía marítima vital por donde pasa una quinta parte del petróleo y el gas del mundo y una de las vías principales para la salida de petróleo que se produce en Medio Oriente y un paso marítimo que conecta el golfo Pérsico con el golfo de Omán y el océano Índico.

El cierre de esa vía marítima, se convierte en una amenaza para la seguridad de los buques, sobre este punto se pronunció la Organización Marítima Internacional, la cual mantiene un monitoreo en la zona desde que se inició el conflicto. Informando a la comunidad marítima mediante canales oficiales que los hechos han generado desde sus inicios la paralización de unos 2.000 buques, entre ellos, petroleros, gaseros y graneleros que han estado varados en el estrecho, al tiempo que han permanecido más de 20.000 marineros a bordo. 

Esa organización confirma que, han ocurrido 21 ataques contra los buques mercantes, con 10 marineros fallecidos desde que comenzó el conflicto el 28 de febrero del año 2026.

La República Islámica de Irán, ha mantenido su lucha por el control sobre la zona marítima en el estrecho de Ormuz. Por su parte, Estados Unidos mantiene su posición y ejerce una fuerte presión para frenar un programa nuclear de misiles balísticos que encuentra cabida en tierra iraní. País que es acusado de financiar grupos armados que desestabilizan Medio Oriente y países aliados a los Estados Unidos.

La acción militar desplegada por parte de la marina de Estados Unidos, originó la pérdida de gran parte de la capacidad militar de Irán, cuya flota naval fue destruida por los ataques de la marina norteamericana. En cuanto a Irán, existen otros factores que influyen sobre todo porque tienen la geografía a favor, lo que ha permitido que puedan defenderse, toda vez que poseen un arsenal de lanchas rápidas en la zona del mar adyacente a tierra para realizar ataques en el mar, colocando minas y realizando sobrevuelo de drones. En paralelo, mantienen amenazas de disparar misiles a las naciones aliadas a los Estados Unidos. En una auténtica táctica de guerra asimétrica.

Estados Unidos, mantiene un conflicto con el país persa desde hace varias décadas. En febrero de este año 2026, se abre otra etapa en ese conflicto. El panorama en la región es cada vez más complicado. El Presidente de los Estados Unidos ordenó a la marina norteamericana el 13 de abril a las 10:00 A.M. ET., bloquear el estrecho de Ormuz, advirtiendo que podía interceptar cualquier buque que intente entrar o salir de puertos de Irán, independientemente de la nacionalidad, advirtiendo que ningún petrolero que salga o se dirija a un puerto iraní se le permitirá el acceso a través del estrecho de Ormuz.

En la medida que la escalada del conflicto se ha mantenido, los operadores navieros han atravesado una situación compleja. El estrecho representa un espacio vital para el comercio marítimo por su ubicación geográfica. Por su parte, Irán teniendo la ventaja geográfica que posee y que ha sabido utilizar desde lo geopolítico, toda vez que trata de imponer sus propias reglas en una de las arterias consideradas vitales al comercio mundial, sigue en su intento de buscar de cualquier forma que esa zona marítima permanezca bajo su control y abierta al tránsito civil sólo bajo sus propias regulaciones.

Las tensiones geopolíticas originadas por el conflicto en el estrecho de Ormuz, han puesto sobre el tablero otro aspecto pocas veces señalado, como es la guerra monetaria entre EE.UU y China, en efecto, no se trata sólo de petróleo. China, tiene intereses en la región del conflicto en medio de una crisis energética que impacta las cadenas de suministro en forma global, de la cual tampoco escapa, sobre todo porque su economía depende principalmente de la exportación de manufacturas y requiere de energía para producir bienes y servicios, razón por la que compra más del 80% del petróleo iraní, utilizando como moneda de pago el Yuan.

Por su parte, China ha venido construyendo una arquitectura monetaria alternativa como una forma de salir del sistema del dólar, a cambio, impulsa en todo el mundo diferentes proyectos, a la par que construye corredores terrestres alternativos en la denominada Ruta de la Seda. Paralelamente, mantiene un entramado financiero que busca comercializar sin necesidad de utilizar el dólar, con el fin de evitar pasar por el sistema SWIFT, utilizando el oro como respaldo colateral y una forma de evitar seguir dependiendo del sistema financiero anclado al dólar.

Para entender ese entramado es necesario conocer diversos factores que se entrelazan, uno de ellos y que ha salido a flote es el sistema financiero global que como se sabe, está dominado por Estados Unidos. El dólar es la moneda que se utiliza para la compra y venta de petróleo en el mundo, siendo esta la razón por la que EE.UU, protege ese sistema, no obstante, durante el bloqueo del estrecho de Ormuz, se ha visto cómo algunos países y operadores han propuesto utilizar monedas alternativas. Estas acciones buscan romper la hegemonía de la moneda norteamericana, tal como ha sucedido con el pago de tarifas que han sido impuestas por Irán, a los buques para poder transitar por el estrecho de Ormuz.

Irán ha sabido desafiar ese sistema en diversas formas, en efecto ha mantenido a lo largo de varios años una flota de buques conocidas como buques fantasmas o en la sombra que realizan transbordo de crudo petrolero en colaboración con operadores de buques en alta mar y zonas marítimas de países aliados con Irán. Las operadoras de estos buques han sido sancionadas por Estados Unidos. Las transacciones financieras para intercambiar el crudo y el pago por la venta de ese petróleo se realiza fuera del sistema SWIFT.

El conflicto en el estrecho de Ormuz, también provocó que algunas aseguradoras desde Londres, utilizaron su influencia, al punto que llegaron a tener la autoridad para decidir cuales buques podían navegar en esa zona del conflicto. Estas empresas logran conocer muy bien cómo se maneja el negocio naviero y la gestión del riesgo en el mar, toda vez que advirtieron a los operadores de buques el peligro que significaba la navegación por el estrecho y el mayor valor que representan las primas de seguros.

Irán exige que, los buques que transiten por el estrecho deben pagar o liquidar una tarifa bajo un plan que denominó “plan estratégico para la seguridad del estrecho de Ormuz”. En efecto, establece un nuevo sistema de tarifas sustentado por una ley interna que pretende cobrar una especie de peaje a los buques autorizados a cruzar por el estrecho. 

La posición de Irán ante la comunidad marítima internacional, es que la legislación aprobada permitiría la protección medio ambiental, abastecimiento de combustible, la supervisión de la navegación y otras prestaciones asociadas al tránsito marítimo. El punto esta, en que los pagos podrán realizarse en riales iraníes o cualquier otra moneda que determine la República Islámica de Irán.

El tablero del poder pareciera estarse redibujando y la estrategia de Irán ha sido mantenerse hasta dónde puede o hasta que las circunstancias logren un cambio favorable a sus intereses. Las exportaciones de petróleo financian el entramado sistema de poder que detenta Irán en esa zona del conflicto, conjuntamente con la Autoridad del Estrecho del Golfo Pérsico.

Esa autoridad creada por Irán, es responsable del tráfico marítimo en esa zona, la cual utiliza el apoyo del Cuerpo de la Guardia Revolucionaría de Islámica, ambos pretenden aplicar nuevas tarifas a los buques que transiten por el estrecho de Ormuz. Un plan orquestado en función de sus intereses, según y como ellos mismos han señalado, es para reforzar la seguridad marítima y garantizar la obtención de beneficios económicos. Esta realidad puesta al frente permite que Irán pueda ejercer el control en una vía marítima tan importante al comercio marítimo mundial.

Irán mantiene su posición y advierte que las acciones desplegadas obedecen a derechos soberanos que tienen sobre ese espacio marítimo. Después de varios meses que se inició el conflicto, sigue el bombardeo sobre bases militares ubicadas en países aliados a los Estados Unidos. La situación tampoco ha impedido que estén concertado acuerdos con otros países de la región tal como ha sucedido en las conversaciones realizadas con el Estado de Omán. En dicho acuerdo esperan tener el reparto de los ingresos por el paso de los buques en el estrecho de Ormuz.


Después de seis meses que se inició el conflicto vuelve a pronunciarse la Organización Marítima Internacional, advirtiendo que se mantiene la problemática con la tripulación, señalando que alrededor de 400 buques no han podido salir del golfo Pérsico y unos 6.000 marineros aún siguen atrapados en el estrecho de Ormuz. La organización mediante una resolución denunció que se deben garantizar los derechos y libertades de navegación de conformidad con el derecho internacional, además, confirmó que han habido 70 ataques contra buques y 19 marineros fallecidos, por lo que insta a la comunidad internacional a redoblar la voluntad política y la cooperación internacional.

Arquitectura del poder energético mundial:

El Estrecho de Ormuz, es un punto de estrangulamiento que afecta directamente sobre los precios del petróleo y cualquier estancamiento del transporte y comercialización es suficiente para elevar los precios del petróleo crudo, en niveles que pueden llegar a ser intolerables para la economía global. Estados Unidos sabe aprovechar su potencia militar manteniendo el bloqueo del estrecho de Ormuz, también ha realizado bombardeos en tierra sobre áreas estratégicas en Irán, conjuntamente con el desminado en el mar que impide la navegación por el estrecho. No obstante, mantiene abiertos canales de comunicación junto a estrategias diplomáticas, al menos hasta tanto llegue a un acuerdo con Irán.

La escalada por parte de Estados Unidos, además de la militar, se ha centrado en intensificar las sanciones económicas sobre Irán, mientras mantiene el cierre del estrecho de Ormuz. Las acciones desplegadas se convierten en un arma geopolítica que logra redibujar la problemática energética mundial y que no sólo incide sobre Estados Unidos, también sobre los consumidores globales de petróleo.

Estados Unidos, sigue intentado por vía diplomática suscribir algún tipo de acuerdo pero han sido infructuosas las negociaciones, esto ha hecho que cambie su estrategia, anunciado varios acuerdos con países que rodean ese mismo espacio marítimo a fin de lograr en cierto tiempo, crear o construir nuevas rutas para la exportación y la construcción de varios oleoductos que a futuro reduzcan el tránsito de buques por el estrecho de Ormuz.

La crisis energética global ha sido inminente dada la relevancia económica, energética y geopolítica que representa el estrecho de Ormuz. Se configura de esa forma una auténtica manifestación de poder en el mar, sólo que, ahora incluye nuevos elementos que son propios de este siglo.

Los distintos escenarios que han salido flote con el bloqueo del estrecho de Ormuz, revelan cómo el poder en el mar y la geopolítica marítima son determinantes en el desarrollo del comercio marítimo mundial. Incluso, tal como la geopolítica es considerada la geografía en movimiento, el mar es el espacio donde se desarrollan los acontecimientos de la navegación y el comercio marítimo.

Estados Unidos logra mostrar su superioridad marítima en los océanos del mundo cuando despliega su poder naval. Esto implica y no se puede olvidar que, esa fuerza naval en el mar logra contribuir a la seguridad de las principales rutas y corredores marítimos del planeta, en tanto que, garantiza el funcionamiento del comercio global.

Al develar que existen distintos intereses en juego y que alcanzan una dimensión mundial, el panorama logra ser más claro. El despliegue del poder naval en el mar por parte de Estados Unidos y las estrategias puestas en práctica, sacuden el tablero de la geopolítica marítima hasta lograr reconfigurar la arquitectura energética global. 

Jeannette Pérez Fernández


Arquitectura del Poder Marítimo


sábado, 17 de mayo de 2025

El Reloj Climático Comienza a Correr para el Transporte Marítimo ...

 

La Organización Marítima Internacional (OMI) a traves del Comité de Protección del Medio Marino durante su 83ª sesión (MEPC 83) del 7 al 11 de abril de2025, adoptó un conjunto de medidas que incluyen un nuevo estándar de combustible para los buques y un mecanismo de fijación de precios global para las emisiones.

Imagen: dreamstime.com/tiempo-

El Secretario General de la Organización Marítima Internacional, Sr. Arsenio Domínguez, expreso en ese mismo Comité, al respecto:

La aprobación de los proyectos de enmiendas al Anexo VI del MARPOL que establecen el marco de cero emisiones netas de la OMI representa otro paso importante en nuestros esfuerzos colectivos para combatir el cambio climático, modernizar el transporte marítimo y demuestra que la OMI cumple con sus compromisos. (OMI, p.1.2025)

En el "Marco Net-Zero" (NZF), se busca implementar un sistema de fijación de precios de emisiones para el transporte marítimo, que entrará en vigor a partir de 2028. Este sistema, que incluye un precio de carbono de 100 USD por tonelada de CO2 equivalente a reducir las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) del sector marítimo.   

La Organización Marítima Internacional (OMI), considera que ha logrado otro paso importante hacia el establecimiento de un marco jurídicamente vinculante para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) de los buques a nivel mundial, con el objetivo de alcanzar emisiones netas cero en o cerca de esa fecha, es decir, cerca de 2050. 

¿Qué indica el "cero neto?

La Organización de Naciones Unidas (ONU), en su campaña de “Acción por el Clima” en su “Informe sobre la Brecha de Emisiones 2022”, señala que el "cero neto" significa recortar las emisiones de gases de efecto invernadero hasta dejarlas lo más cerca posible a las emisiones nulas, con algunas emisiones residuales que sean reabsorbidas en la atmósfera, por el océano y los bosques, por ejemplo.

Si bien la OMI puede que haya logrado otro paso en el establecimiento de un marco jurídicamente vinculante con el Marco Net-Zero de la OMI al ser el primero en el mundo que combina límites obligatorios de emisiones y precios de GEI en todo un sector industrial.  

Prensa/noticias/grupo-puerto-cartagena.


Sin embargo, algunas voces del sector marítimo y portuario, se han pronunciado, ya que consideran que hasta ahora, estos instrumentos eran más técnicos que coercitivos. Pero estas nuevas regulaciones han cambiado el panorama, lo cual se hace presente en los proyectos de enmiendas al Anexo VI del Convenio internacional para prevenir la contaminación por los buques MARPOL, consideran que puede configurar una ley climática internacional con penalizaciones económicas reales, al ser un sistema global de precios al carbono que obliga a los buques a reducir emisiones. 

Así lo señala el portal del Grupo Puerto de Cartagena, (Pórticolive: 2025), cuando expresa: ¿Estamos ante el incio de una transformación estructural del comercio marítimo global?

Imagen: Organizacion Marítima Internacional

Un acuerdo sin precedentes que, en el Marco Net-Zero de la OMI incluye un nuevo Capítulo 5 del Anexo VI de MARPOL, cuyo objetivo es alcanzar los objetivos climáticos establecidos en la Estrategia de la OMI de 2023, para la reducción de las emisiones de GEI de los buques, acelerar la introducción de combustibles, tecnologías y fuentes de energía con cero o casi cero emisiones de GEI, y apoyar una transición justa y equitativa.  (OMI, p.1.2025)   

Aunque la ONU, advierte que ¿Existe un esfuerzo conjunto para alcanzar el cero neto? Mediante una coalición creciente de países, ciudades, industrias y otras instituciones que se comprometen a alcanzar esas emisiones cero netas. Al señalar que más de 70 países, incluidos los grandes contaminadores, como China, Estados Unidos y la Unión Europea, han establecido el objetivo del cero neto que abarque alrededor del 76% de las emisiones globales.

Esas mismas voces señalan que existe una reacción global: tensiones y liderazgo dividido, ya que la votación estuvo en (63 a favor, 16 en contra) siendo este un hecho poco usual en la OMI. Ya que países como Arabia Saudita, Rusia, Irán, Emiratos Árabes y Venezuela se opusieron. Estados Unidos, boicoteó la reunión y calificó el impuesto como “flagrantemente injusto”, anunciando posibles medidas recíprocas para proteger su flota.

No obstante, el acuerdo también marca un hito: es la primera ley climática internacional vinculante que obliga a una industria global a reducir sus emisiones de gases de efecto invernadero (GEI). Es posible entonces afirmar que el transporte marítimo entra a la era del precio climático, sobre todo porque el texto también establece el IMO Net-Zero Fund, un fondo climático internacional que apoyará a los países más vulnerables, invertirá en innovación, y compensará posibles impactos en la seguridad alimentaria de naciones insulares o en desarrollo, especialmente en el Caribe, África y el Pacífico. (Grupo Puerto de Cartagena (Pórticolive: 2025).

Por otra parte, la ONU en su informe se hace la siguiente interrogante ¿Cómo podemos asegurarnos de que los compromisos se conviertan en acciones?

El crecimiento de los compromisos de emisiones netas cero ha ido acompañado de una proliferación de criterios con diferentes niveles de solidez. Con el fin de desarrollar normas más sólidas y claras para los compromisos de emisiones netas cero por parte de entidades no estatales como empresas, inversores, ciudades y regiones, y acelerar su aplicación, el secretario general de la ONU, António Guterres, creó en marzo de 2022 un Grupo de Expertos de Alto Nivel sobre los compromisos de cero emisiones netas de las entidades no estatales. El Grupo de Expertos presentó sus recomendaciones durante la COP27 el 8 de noviembre de 2022.

En ese esfuerzo conjunto existen como señala la ONU en su campaña de “Acción Climatica” que más de 3000 empresas e instituciones financieras colaboran con la iniciativa Objetivos Basados en la Ciencia para reducir sus emisiones, y más de 1000 ciudades, con más de 1000 instituciones educativas, y con más de 400 entidades financieras, se han unido en la campaña "Race to Zero" en la descarbonización y ayudados por promesas de medidas inmediatas y estrictas que reduzcan a la mitad las emisiones globales para 2030.

No obstante, hay que tener en cuenta que los siete principales emisores (China, Estados Unidos de América, India, la Unión Europea, Indonesia, la Federación Rusa y Brasil) representan aproximadamente la mitad de las emisiones mundiales de gases de efecto invernadero en 2020. Por su parte, el Grupo de los 20 (Alemania, Arabia Saudita, Argentina, Australia, Brasil, Canadá, China, Estados Unidos, Francia, India, Indonesia, Italia, Japón, República de Corea, México, Rusia, Reino Unido, Sudáfrica y Turquía) es responsable de alrededor del 75% de las emisiones mundiales de gases de efecto invernadero. (Informe sobre la Brecha de Emisiones 2022).

En todo caso, la OMI establece en el proyecto de reglamento, que los buques deberán cumplir lo siguiente:

(1) Estándar global de combustible: Los buques deben reducir, con el tiempo, su intensidad anual de emisiones de gases de efecto invernadero (IGE), es decir, la cantidad de GEI emitida por cada unidad de energía utilizada. Esto se calcula mediante un enfoque de pozo a estela. 

(2) Medida económica global: Los buques que emitan por encima de los umbrales del GFI tendrán que adquirir unidades correctivas para equilibrar sus emisiones deficitarias, mientras que los que utilicen tecnologías de GEI cero o casi cero serán elegibles para recibir recompensas financieras. 

Comparto el criterio que señalan voces del Puerto de Cartagena: “sin duda el reloj climático de la industria ha comenzado a correr:

La cuenta regresiva hacia 2028 y 2050 ya no es simbólica: está escrita con sanciones, metas, incentivos y, sobre todo, con el poder regulatorio de 176 estados miembro.“Ahora es importante seguir trabajando juntos, dialogando y escuchándonos unos a otros si queremos crear las condiciones para una adopción exitosa”.

Por su parte se espera que la OMI, presente el proyecto de enmiendas al Anexo VI del MARPOL, que distribuirá formalmente a los Estados miembros de la OMI, en octubre de 2025 (MEPC/ES.2), el cual en su contenido tendrá la adopción de las enmiendas mediante una sesión extraordinaria del Comité de Protección del Medio Marino.  

MSc. Jeannette Pérez Fernández

 

 

martes, 26 de noviembre de 2024

Nueva puerta de Sudamérica con Asia, Megapuerto de Chancay en Perú

La empresa estatal de transporte marítimo China, Cosco Shipping Company fue la encargada en desarrollar el puerto de Chancay. Este importante proyecto contó con una inversión total de US$ 3.400 millones. Se destaca su alta inversión debido a la incorporación de tecnologías de punta, es considerado el primer puerto inteligente y ecológico de América del Sur, con el cual se pretende abaratar costos y reducir los tiempos de operación respecto a otros puertos de la región, tomando en cuenta que su infraestructura permitirá atracar buques de gran tamaño.

Este proyecto inaugurado el 14 de noviembre del año 2024, surge en el marco de la estrategia de desarrollo de la República Popular China en el año 2013. "Iniciativa de la Franja y la Ruta". Se le conoce también como (BRI por sus siglas en inglés) término que recrea la antigua ruta de la seda establecida durante la dinastía Han, hace 2.000 años.

La Franja o el Cinturón Económico de la Seda, incluye la construcción de distintas infraestructuras, entre ellas puertos, con el fin de mejorar la conectividad y la cooperación a escala transcontinental. Por lo que este gigantesco proyecto de infraestructura intenta logrará conectar varios continentes por tierra y mar. La ubicación que tiene el megapuerto es por sí mismo un impulso a la integración estratégica y al mismo tiempo se convierte en la nueva puerta de Sudamérica para Asia.

El puerto con un gran calado en la bahía de Chancay, se ubica a 78 kilómetros al norte de la capital de Lima, en Perú, donde se une a la extensa costa del Pacífico de América del Sur, con su infraestructura permitirá acoger los buques más grandes del mundo capaces de transportar hasta 24.000 contenedores.


Esta magnífica obra de infraestructura tiene cuatro muelles con una profundidad máxima de 17,8 metros, lo que significa que puede recibir buques de mayor calado y capacidad de carga como son los portacontenedores. En cuanto a su funcionamiento es de forma totalmente eléctrica, sin carbono y cuenta con vehículos autónomos para la primera etapa, lo que permite reducir el consumo de energía.

Este tipo de infraestructura se concibe y es parte de una nueva era en las ambiciones de la Franja y la Ruta de China, actividades que llevan más de una década planificándose y se han venido realizando diversos acercamientos con el comercio de América Latina, a través de diversos acuerdos comerciales y compromisos para construir infraestructuras. El presidente chino, Xi Jinping, elogió el proyecto de 3.500 millones de dólares como “el nacimiento de un nuevo paso tierra-mar para una nueva era”.

Desde esta perspectiva, China busca aumentar su presencia e influencia en el mundo, al incrementar su capacidad para desembarcar sus mercancías en Sudamérica y embarcar las que importa de esta región, principalmente minerales como litio y cobre y productos agrícolas como la soja. (Olmo, G, 2024:1) BBC New Mundo.

El nuevo puerto contribuirá con un cambio estructural en la economía y el comercio peruano para consolidar sus lazos estratégicos con la nación asiática y el resto de Asia-Pacífico, incrementando los intercambios comerciales, además, promete algunas ventajas en tiempo y costos de distribución que lo harán especialmente atractivo para los operadores logísticos, situación que puede impulsar la competitividad en la región sudamericana. Se proyecta que cada año movilizará el 1,8 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB) de Perú.

El puerto tendrá una capacidad inicial para manejar 1 millón de contenedores al año, lo que podría convertirlo en un importante centro de comercio entre América Latina y Asia. De acuerdo con las estimaciones del gobierno peruano su ubicación permite reducir en 10 días el tiempo de tránsito marítimo entre los dos países, esto representa una ventaja que favorecerá el creciente comercio desde Perú a Asia. Esta reducción en el tiempo de tránsito permitirá que buques de gran tamaño lleguen de manera directa a Perú, sin hacer escala en Estados Unidos u otros puertos del continente americano, esto produce en consecuencia que bajen los costos y tiempo en el transporte de mercancías.

El megapuerto de Chancay permitirá exportar e importar mercancías de forma directa, potenciando la relación entre la nación asiática y toda Sudamérica, al ofrecer una vía de desarrollo y oportunidades comerciales para la región en su conjunto, además, predice al mismo tiempo un auge del comercio electrónico chino en América Latina. (Bazo, M, 2024:1) Xinhua.

Ahora bien, aunque la construcción del puerto no ha dejado de estar exenta de criticas, en especial, por el tiempo otorgado a la concesión y la exclusividad que se otorga a la empresa COSCO, para la gestión del puerto, este y otros aspectos han sido recurridos ante las instancias judiciales, situación que se une a pronunciamiento de organizaciones ambientalistas. No obstante, el puerto de Chancay, supone un significativo incremento de la presencia China en América Latina, lo que supone podría impactar en la economía de otros países del continente.

Sin duda, es a través de esta fabulosa infraestructura con esa capacidad que tiene de recibir buques de mayor envergadura, con la que se busca reducir el costo logístico al abrir al mismo tiempo, una ruta directa y más rápida, aspectos que lo proyectan para convertirlo en un posible hub-logístico en toda América Latina, con todas las ventajas que eso significa al incrementar al mismo tiempo los intercambios comerciales en el área Asia-Pacífico.


Jeannette Pérez Fernández 

MSc. Transporte Marítimo