¿Que
existe detrás de la escalada del bloqueo del estrecho de Ormuz?
La respuesta a la
interrogante pasa por adaptarse con un pensamiento global. Una vez que se logra
escarbar más profundo se puede visualizar un panorama complejo. Los hechos que
afectan al comercio marítimo mundial por el cierre del estrecho de Ormuz, alertan una realidad que logra desencadenarse en varias capas y cada una de
ellas representa un factor que se despliega en una especie de tablero de
ajedrez.
Cada jugada en ese
tablero implica el ejercicio del poder en el mar. Los intereses en juego
parecen ser demasiados. En efecto, no se trata sólo de petróleo, sobre todo
cuando cada decisión implica acciones en el tablero geopolítico. Es precisamente, en
estos escenarios donde se logra vislumbrar que países como Estados Unidos y
China están moviendo la arquitectura del poder.
Transporte
y comercio marítimo:
El transporte
marítimo y el comercio por mar es determinante para cualquier país, tal como lo
establece la Organización Mundial del Comercio. De hecho, es el modo de
transporte que predomina para el transporte internacional de mercancías objeto
de comercio. Incluso, lo califica como “el alma del comercio mundial”, y la
columna vertebral de las cadenas de suministro. Existe, por tanto, la necesidad
imperante de proteger ese comercio marítimo y una de las formas de lograr esa
protección es con el dominio del mar.
Los Estados que han sido capaces de dominar y utilizar las ventajas que otorga el mar logran convertirse en grandes potencias mundiales. Estados Unidos, es uno de esos países que ha sabido demostrar ese dominio. Es considerado una potencia marítima con capacidad de proyección global. Utiliza esa influencia en el orden internacional y esto lo convierte en “una gran potencia global, en buena medida, gracias al empleo de los mares en beneficio propio, mediante el desarrollo de un poder marítimo con el que ejerce su dominio sobre otros”. (Vázquez, G. 2025)
Poder
marítimo:
El poder marítimo es aquella parte del poder de una nación, que le permite en función de sus intereses utilizar el mar para la consecución de sus objetivos y formular las políticas y estrategias correspondientes. Se diferencia del poder naval, en que éste es el componente militar de aquel y está conformado fundamentalmente por los medios necesarios para llevar a cabo la guerra naval.
De forma que, “si
poder es la capacidad de influir sobre los acontecimientos, todos los estados
costeros tienen, en diversos grados, poder en el mar”. Quien lo utilice, puede
conseguir riquezas, influencias y satisfacciones que justifiquen sus esfuerzos.
(Chacón, J. 1998)
Cuando se considera que, las expresiones de Estado y poder como inseparables y atención al
ámbito donde se desarrolla ese poder, si este se relaciona al territorio como
un actor geográfico que se conecta con otros factores como son: el
político, el social, el económico y militar, es posible aceptar que el poder
naval es hoy más importante que nunca debido a cómo ha evolucionado la relación
de las sociedades modernas con el mar. (Vázquez, G. 2025)
Reestructuración
energética mundial: el estrecho de Ormuz
El poder en el mar está presente en el conflicto del estrecho de Ormuz. La influencia de este espacio marítimo sobre el tránsito energético global es imperante. Una vez que se extrapolan los hechos ocurridos en esa zona marítima al dominio del mar, se puede apreciar la importancia estratégica del estrecho en su dimensión global.
Es una vía marítima vital por donde pasa una quinta parte del petróleo y el gas
del mundo y una de las vías principales para la salida de petróleo que se
produce en Medio Oriente y un paso marítimo que conecta el golfo Pérsico con el
golfo de Omán y el océano Índico.
El cierre de esa vía marítima, se convierte en una amenaza para la seguridad de los buques, sobre este punto se pronunció la Organización Marítima Internacional, la cual mantiene un monitoreo en la zona desde que se inició el conflicto. Informando a la comunidad marítima mediante canales oficiales que los hechos han generado desde sus inicios la paralización de unos 2.000 buques, entre ellos, petroleros, gaseros y graneleros que han estado varados en el estrecho, al tiempo que han permanecido más de 20.000 marineros a bordo.
Esa organización confirma que, han ocurrido 21 ataques contra los buques mercantes, con 10
marineros fallecidos desde que comenzó el conflicto el 28 de febrero del año
2026.
La República Islámica
de Irán, ha mantenido su lucha por el control sobre la zona marítima en el
estrecho de Ormuz. Por su parte, Estados Unidos mantiene su posición y ejerce
una fuerte presión para frenar un programa nuclear de misiles balísticos que
encuentra cabida en tierra iraní. País que es acusado de financiar grupos
armados que desestabilizan Medio Oriente y países aliados a los Estados Unidos.
La acción militar
desplegada por parte de la marina de Estados Unidos, originó la pérdida de gran
parte de la capacidad militar de Irán, cuya flota naval fue destruida por los
ataques de la marina norteamericana. En cuanto a Irán, existen otros factores
que influyen sobre todo porque tienen la geografía a favor, lo que ha permitido que puedan defenderse, toda vez que poseen un arsenal de lanchas rápidas en la zona del mar adyacente a tierra para
realizar ataques en el mar, colocando minas y realizando sobrevuelo de drones. En paralelo, mantienen amenazas de disparar misiles a
las naciones aliadas a los Estados Unidos. En una auténtica táctica de guerra
asimétrica.
Estados Unidos,
mantiene un conflicto con el país persa desde hace varias décadas. En febrero
de este año 2026, se abre otra etapa en ese conflicto. El panorama en la región
es cada vez más complicado. El Presidente de los Estados Unidos ordenó a la
marina norteamericana el 13 de abril a las 10:00 A.M. ET., bloquear el estrecho
de Ormuz, advirtiendo que podía interceptar cualquier buque que intente entrar
o salir de puertos de Irán, independientemente de la nacionalidad, advirtiendo que ningún petrolero que salga o se dirija a un puerto iraní se le permitirá el
acceso a través del estrecho de Ormuz.
En la medida que la
escalada del conflicto se ha mantenido, los operadores navieros han atravesado
una situación compleja. El estrecho representa un espacio vital para el
comercio marítimo por su ubicación geográfica. Por su parte, Irán teniendo la
ventaja geográfica que posee y que ha sabido utilizar desde lo geopolítico,
toda vez que trata de imponer sus propias reglas en una de las arterias
consideradas vitales al comercio mundial, sigue en su intento de buscar de
cualquier forma que esa zona marítima permanezca bajo su control y abierta al
tránsito civil sólo bajo sus propias regulaciones.
Las tensiones
geopolíticas originadas por el conflicto en el estrecho de Ormuz, han puesto
sobre el tablero otro aspecto pocas veces señalado, como es la guerra monetaria
entre EE.UU y China, en efecto, no se trata sólo de petróleo. China, tiene
intereses en la región del conflicto en medio de una crisis energética que
impacta las cadenas de suministro en forma global, de la cual tampoco escapa, sobre todo porque su economía depende principalmente de la exportación de manufacturas y requiere
de energía para producir bienes y servicios, razón por la que compra más del
80% del petróleo iraní, utilizando como moneda de pago el Yuan.
Por su parte, China
ha venido construyendo una arquitectura monetaria alternativa como una forma de
salir del sistema del dólar, a cambio, impulsa en todo el mundo diferentes
proyectos, a la par que construye corredores terrestres alternativos en la
denominada Ruta de la Seda. Paralelamente, mantiene un entramado financiero que
busca comercializar sin necesidad de utilizar el dólar, con el fin de evitar pasar
por el sistema SWIFT, utilizando el oro como respaldo colateral y una forma de
evitar seguir dependiendo del sistema financiero anclado al dólar.
Para entender ese
entramado es necesario conocer diversos factores que se entrelazan, uno de
ellos y que ha salido a flote es el sistema financiero global que como se sabe,
está dominado por Estados Unidos. El dólar es la moneda que se utiliza para la
compra y venta de petróleo en el mundo, siendo esta la razón por la que EE.UU,
protege ese sistema, no obstante, durante el bloqueo del estrecho de Ormuz, se
ha visto cómo algunos países y operadores han propuesto utilizar monedas
alternativas. Estas acciones buscan romper la hegemonía de la moneda
norteamericana, tal como ha sucedido con el pago de tarifas que han sido
impuestas por Irán, a los buques para poder transitar por el estrecho de Ormuz.
Irán ha sabido
desafiar ese sistema en diversas formas, en efecto ha mantenido a lo largo
de varios años una flota de buques conocidas como buques fantasmas o en la
sombra que realizan transbordo de crudo petrolero en colaboración con
operadores de buques en alta mar y zonas marítimas de países aliados con Irán. Las
operadoras de estos buques han sido sancionadas por Estados Unidos. Las
transacciones financieras para intercambiar el crudo y el pago por la venta de
ese petróleo se realiza fuera del sistema SWIFT.
El conflicto en el
estrecho de Ormuz, también provocó que algunas aseguradoras desde Londres, utilizaron su influencia, al punto que llegaron a tener la autoridad para
decidir cuales buques podían navegar en esa zona del conflicto. Estas empresas
logran conocer muy bien cómo se maneja el negocio naviero y la gestión del
riesgo en el mar, toda vez que advirtieron a los operadores de buques el
peligro que significaba la navegación por el estrecho y el mayor valor que
representan las primas de seguros.
Irán exige que, los buques que transiten por el estrecho deben pagar o liquidar una tarifa bajo un plan que denominó “plan estratégico para la seguridad del estrecho de Ormuz”. En efecto, establece un nuevo sistema de tarifas sustentado por una ley interna que pretende cobrar una especie de peaje a los buques autorizados a cruzar por el estrecho.
La posición de Irán ante la comunidad marítima
internacional, es que la legislación aprobada permitiría la protección medio ambiental,
abastecimiento de combustible, la supervisión de la navegación y
otras prestaciones asociadas al tránsito marítimo. El punto esta, en que los
pagos podrán realizarse en riales iraníes o cualquier otra moneda que determine
la República Islámica de Irán.
El tablero del poder
pareciera estarse redibujando y la estrategia de Irán ha sido mantenerse hasta
dónde puede o hasta que las circunstancias logren un cambio favorable a sus
intereses. Las exportaciones de petróleo financian el entramado sistema de
poder que detenta Irán en esa zona del conflicto, conjuntamente con la Autoridad del
Estrecho del Golfo Pérsico.
Esa autoridad creada por Irán, es responsable del tráfico marítimo en esa zona, la cual utiliza el apoyo del Cuerpo de la Guardia Revolucionaría de Islámica, ambos pretenden aplicar nuevas tarifas a los buques que transiten por el estrecho de Ormuz. Un plan orquestado en función de sus intereses, según y como ellos mismos han señalado, es para reforzar la seguridad marítima y garantizar la obtención de beneficios económicos. Esta realidad puesta al frente permite que Irán pueda ejercer el control en una vía marítima tan importante al comercio marítimo mundial.
Irán mantiene su
posición y advierte que las acciones desplegadas obedecen a derechos soberanos
que tienen sobre ese espacio marítimo. Después de varios meses que se inició el
conflicto, sigue el bombardeo sobre bases militares ubicadas en países aliados
a los Estados Unidos. La situación tampoco ha impedido que estén concertado acuerdos
con otros países de la región tal como ha sucedido en las conversaciones
realizadas con el Estado de Omán. En dicho acuerdo esperan tener el reparto de
los ingresos por el paso de los buques en el estrecho de Ormuz.
Arquitectura
del poder energético mundial:
El Estrecho de Ormuz,
es un punto de estrangulamiento que afecta directamente sobre los precios del
petróleo y cualquier estancamiento del transporte y comercialización es
suficiente para elevar los precios del petróleo crudo, en niveles que pueden
llegar a ser intolerables para la economía global. Estados Unidos sabe
aprovechar su potencia militar manteniendo el bloqueo del estrecho de Ormuz,
también ha realizado bombardeos en tierra sobre áreas estratégicas en Irán, conjuntamente con el desminado en el mar que impide la navegación por el estrecho. No
obstante, mantiene abiertos canales de comunicación junto a estrategias
diplomáticas, al menos hasta tanto llegue a un acuerdo con Irán.
La escalada por parte de Estados Unidos, además de la militar, se ha centrado en intensificar las sanciones económicas sobre Irán, mientras mantiene el cierre del estrecho de Ormuz. Las acciones desplegadas se convierten en un arma geopolítica que logra redibujar la problemática energética mundial y que no sólo incide sobre Estados Unidos, también sobre los consumidores globales de petróleo.
Estados Unidos, sigue
intentado por vía diplomática suscribir algún tipo de acuerdo pero han sido
infructuosas las negociaciones, esto ha hecho que cambie su estrategia, anunciado varios acuerdos con países que rodean
ese mismo espacio marítimo a fin de lograr en cierto tiempo, crear o construir nuevas rutas
para la exportación y la construcción de varios oleoductos que a futuro
reduzcan el tránsito de buques por el estrecho de Ormuz.
La crisis energética
global ha sido inminente dada la relevancia económica, energética y geopolítica
que representa el estrecho de Ormuz. Se configura de esa forma una auténtica
manifestación de poder en el mar, sólo que, ahora incluye nuevos elementos que
son propios de este siglo.
Los distintos escenarios
que han salido flote con el bloqueo del estrecho de Ormuz, revelan cómo el
poder en el mar y la geopolítica marítima son determinantes en el desarrollo del
comercio marítimo mundial. Incluso, tal como la geopolítica es considerada la
geografía en movimiento, el mar es el espacio donde se desarrollan los
acontecimientos de la navegación y el comercio marítimo.
Estados Unidos logra
mostrar su superioridad marítima en los océanos del mundo cuando despliega su
poder naval. Esto implica y no se puede olvidar que, esa fuerza naval en el
mar logra contribuir a la seguridad de las principales rutas y corredores
marítimos del planeta, en tanto que, garantiza el funcionamiento del comercio
global.
Al develar que existen distintos intereses en juego y que alcanzan una dimensión mundial, el panorama logra ser más claro. El despliegue del poder naval en el mar por parte de Estados Unidos y las estrategias puestas en práctica, sacuden el tablero de la geopolítica marítima hasta lograr reconfigurar la arquitectura energética global.
Jeannette Pérez Fernández
Arquitectura del Poder Marítimo











