martes, 12 de mayo de 2020

Atrapados a Bordo


La propagación mundial del COVID-19, ha causado una disrupción en todo el mundo que está llevando a una redimensión de la actividad económica. El comercio marítimo moviliza casi el 90% de bienes y mercancías en todo el mundo, la crisis sanitaria por la pandemia provocó que cientos de buques no pudieran atracar en diferentes puertos y los marinos quedaran atrapados a bordo de los buques, sin embargo, la gente de mar está haciendo todo lo posible para mantener el flujo del comercio y de la cadena de suministro global.

La industria naviera es la columna vertebral del comercio mundial, esto es posible gracias a que existen aproximadamente 100.000 marinos mercantes que navegan como trabajadores dependientes de empresas navieras operadoras de buques. Estos hombres y mujeres que conforman la gente de mar, después de estar varios meses navegando finalizan su contrato y necesitan desembarcar para disfrutar de un merecido período de descanso y ser repatriados a sus lugares de origen.

Cuando comenzó la propagación del virus en todo el mundo, los más importantes puertos restringieron la entrada de los buques a puerto y los cambios de tripulación comenzaron a interrumpirse, alterando la normalidad que caracteriza la operación. Estas y otras dificultades enfrentan actualmente alrededor de 150.000 marinos, algunos varados y otros atrapados navegando entre diferentes continentes, el cambio de tripulación es necesario que se realice para que ellos puedan regresar a sus hogares.

En estas condiciones, a medida que las semanas transcurrían y el virus continuaba su propagación en diferentes países. Por ejemplo, en China, los buques dejaron de zarpar de sus puertos hacia otros continentes, paralelamente los vuelos en aviones comerciales comenzaron a ser suspendidos en los distintos aeropuertos por el cierre de fronteras impuesto en la mayoría de los Estados. Esa paralización de ambas industrias propició en buena parte que la demanda del comercio comenzará a disminuir drásticamente, debido que millones de personas, trabajadores y consumidores permanecían confinados en sus hogares como una forma de detener el contagio.

Por otra parte, los buques cruceros que también integran la industria del transporte marítimo, ha presentado graves problemas con la tripulación. Sobrellevar la situación con los pasajeros y tripulantes a bordo no ha sido fácil, suspender los viajes programados, cambiar el itinerario de las rutas e intentar llegar a su destino se ha convertido en una tarea titánica, debido a la propagación del virus que ha cobrado la vida de pasajeros y tripulantes, complicándose aún más con el atraque de los buques y desembarque de pasajeros.

La mayoría de la tripulación de los buques cruceros ostentan nacionalidades de diferentes continentes y países, es por ello que no toda la tripulación pudo desembarcar en el primer puerto de arribo, algunas líneas de crucero optaron por mantener al personal de la tripulación a bordo, cumpliendo el tiempo necesario para determinar si estaban contagiados del virus. Tiempo que permitió que algunos Estados establecieran regulaciones para el desembarco y posterior trasladado a sus países de origen, provocando que las compañías de cruceros se vieran en la obligación de desembarcar y repatriar a las personas. Las líneas de cruceros una vez autorizadas, comenzaron las primeras evacuaciones y traslados a centros de salud de los pasajeros.

Así como, un número de pasajeros y tripulantes lograron ser traslados en vuelos privados y distintos medios de transporte a sus lugares de origen, otros no corrieron con la misma suerte y permanecieron a bordo. Tal es el caso del transatlántico MSC Seaview, en el que varios tripulantes dieron positivo por Covid-19, provocando que parte de la tripulación permanecieran atrapados a bordo durante casi un mes, algunos aislados en sus habitaciones.

El virus continuó expandiéndose alrededor del mundo, cobrando cientos de vidas en todos los países de una forma incontrolable, ocasionando que otras industrias comenzaran a derrumbarse, especialmente la industria turística y aeronáutica, al punto que la aviación comercial se paralizó casi por completo, con las adversas consecuencias que esto ocasionaba para las conexiones de pasajeros varados en diferentes países.

El cierre de fronteras provocó que los aviones tuvieran que ser almacenados en aeropuertos con restricciones para volar, algunas aerolíneas sólo atendieron carga aérea y vuelos humanitarios. Los tripulantes que lograron llegar a sus hogares quedaron atrapados en sus casas cumpliendo el confinamiento decretado en la mayoría de los países.

Poco tiempo se necesitó para que organizaciones internacionales que agrupan la aviación comercial, recordaran al mundo la relación existente entre ese medio de transporte y el cambio de tripulación de la gente de mar. Los marinos necesitan desembarcar del buque y trasladarse a su país de origen, utilizando las conexiones entre puertos y aeropuertos de todo el mundo, espacios muchos de ellos que estuvieron cerrados.

Ante esta alarma, la Organización Marítima Internacional (OMI), la Asociación de Transporte Aéreo Internacional (IATA), la Cámara Naviera Internacional (ICS) y la Federación Internacional de los Trabajadores del Transporte (ITF), se unieron para buscar una solución, al tiempo que la propagación del virus se expandía entre los Estados, interrumpiendo la normalidad de las operaciones en el transporte marítimo y aéreo, con los inconvenientes que esta interrupción ocasiona al comercio internacional. 

Cambio de tripulación

Se estima que alrededor de 1.6 millones de marinos en el mundo estuvieron en las primeras semanas que se desató la pandemia sin poder desembarcar, lo que provocó la extensión de los contratos de los marinos. Esa rotación o cambio de tripulación es necesaria cada cierto tiempo lo que beneficia la salud y bienestar de la gente de mar.

Es responsabilidad de los armadores y Estados del pabellón el cambio de tripulación, algunas líneas navieras se vieron en la necesidad de extender los tiempos establecidos en los contratos como una forma de proteger a la tripulación de la exposición y contagio al virus, lo que poco beneficia la salud de los marinos a bordo. Esa prolongada estadía comenzaría a repercutir a nivel personal por la soledad, aislamiento prolongado y la angustia por sus familias.

El 17 de marzo la ITF acordó una extensión de un mes a los contratos de la tripulación hasta el 16 de abril. Ese acuerdo estuvo avalado por los sindicatos y las compañías signatarias de la ITF, la decisión repercutió entre mantener a la gente de mar sana y segura, pero a la vez lograr que los buques siguieran navegando, sin embargo, los inconvenientes en diferentes lugares estuvieron presentes.

Un ejemplo sucedió con el capitán de un buque que se negó a que ingresara personal de tierra por temor al contagio, provocando la intervención de autoridades y organizaciones benéficas para tratar de mediar con la tripulación a bordo. Otro caso en particular, ocurrió con la decisión del capitán de cambiar la ruta del buque alegando que las largas horas debilitaban el temperamento entre su tripulación.

Teniendo en cuenta las restricciones a los puertos la OMI concertó con un grupo de países algunas medidas en relación con las inspecciones de Control del Estado Rector del puerto, inspecciones que requerían ser reducidas considerablemente como una forma de proteger a los oficiales del puerto y a la gente de mar, limitando de alguna manera el contacto entre el personal de los buques y en tierra.

En abril algunos de los más importantes puertos del mundo reanudaron sus operaciones, pero en su mayoría operando por debajo de su capacidad, vislumbrándose de antemano que tomaría algún tiempo que las cadenas de suministro globales posicionaran el consumo como lo venían haciendo hasta antes que ocurrieran las restricciones en los puertos.

Finalizando el mes de abril y comenzando mayo, el día Internacional de Trabajador el Secretario General de la Cámara Naviera Internacional (ICS), alertó su preocupación al señalar que, en dos semanas, aproximadamente 150,000 marinos mercantes tenían que ser relevados y de esa manera dar cumplimiento a las regulaciones marítimas internacionales, más aún de continuar la imposición de restricciones de viaje se arriesgaría el bienestar de la gente de mar, la seguridad marítima y las cadenas de suministro de las que depende el mundo.  

Transporte Marítimo

Nuevas regulaciones y protocolos de salud están a disposición por parte de la OMI conjuntamente con las más importantes organizaciones que agrupan sindicatos de la industria marítima, así lo han venido haciendo desde que se declaró la pandemia en todo el mundo, considerando que los marinos merecen la atención para lograr en la mejor forma posible los cambios de tripulación, quienes se han convertido en héroes invisibles, desconocidos y son el mejor ejemplo que tenemos ante la adversidad.

La gente de mar ha sido declarada por la OMI como trabajadores esenciales que hacen posible la circulación de mercancías de la cadena de suministro global, a través de una serie de circulares, esa organización internacional ha brindado apoyo a los Estados miembros, a la gente de mar y el transporte marítimo, con información relevante sobre la propagación del virus y las medidas que son necesarias activar considerando lo establecido por la OMS.

Por otro lado, La Cámara Marítima Internacional (ICS) ha señalado que hay 1,2 millones de marinos a bordo de 65.000 buques en el mar y que la mayoría de los cambios de la tripulación, conforman alrededor de 100.000 miembros mensualmente, los cuales no se han podido realizar en condiciones normales en los últimos dos meses desde que inicio el brote pandémico del coronavirus.

Asimismo, la unión de varias organizaciones internacionales como ICS e ITF, optaron por crear un certificado de facilitación y una carta de presentación que permita a la gente de mar, el paso libre para viajar entre su hogar y el buque, siendo previamente sometido a un examen médico, ​​en respuesta a la solicitud realizada por la OIT y la OMI, quienes declararon a los marinos trabajadores claves, requiriendo en consecuencia otorgar exenciones en las restricciones de viaje para trasladarse a sus hogares.

Por su parte el Consejo de la OMI, se pronunció en la importancia de garantizar el bienestar de la gente de mar, en particular, que era necesario preservar el derecho a los salarios, licencia por tierra, licencia por enfermedad, acceso y asistencia médica, suministros de alimentos y repatriación, así como, mantener las certificaciones y licencias de la gente de mar, ante la situación que se está atravesando.

Por otro lado, la industria naviera concertó algunas alianzas con organizaciones internacionales benéficas con el fin de apoyar a la gente de mar, sumándose a las diferentes campañas, como la realizada por la Red Internacional de Asistencia y Bienestar de la Gente de Mar (ISWAN), organización benéfica registrada en el Reino Unido que dispone de un Fondo de Emergencia de Gente de Mar (SEF), la cual realizó una campaña de crowdfunding para ayudar a los marinos del mundo y a las familias más afectadas.

Adicionalmente, asociaciones mundiales que representan el sector del transporte marítimo en forma consultiva con: ICS, IAPH, BIMCO, IFSMA, INTERTANKO, P&I Clubs, CLIA, INTERCARGO, Inter Manager, IPTA, IMCA, INTERFERRY, FONASBA, ITF y WSC; conjuntamente con los aportes de la Asociación Internacional de Transporte Aéreo (IATA) propusieron una solución de 12 pasos para que los gobiernos liberen a la gente de mar del bloqueo de COVID-19, elaborando una Hoja de ruta integral en cooperación con la OMI, sobre cómo facilitar el cambio de la tripulación de los buques durante la pandemia.

Además, la Cámara de Transporte Internacional (ITF) junto con los sindicatos sumada como ha estado ante la situación que están atravesando las tripulaciones, solicitó a los gobiernos que pongan fin a las dificultades que enfrentan los marinos varados alrededor del mundo, sosteniendo en sus declaraciones que, si no se libera a las tripulaciones, se arriesga el bienestar de la gente de mar, la seguridad marítima y las cadenas de suministro de las que depende el mundo.

La salud de la gente de mar es importante ahora más que nunca, la preocupación de llegar a infectarse ante la exposición al bajar a los puertos y el no poder regresar a casa, son factores que pueden causar ansiedad, estrés lo que puede llevar a la fatiga, convirtiéndose en un peligro latente a bordo, importantes estudios así lo demuestran, extender los contratos y mantener más tiempo a los marinos en los buques es un peligro para la salud mental propiciando un riesgo a la seguridad de la navegación.

Aeronaves esperando levantar el vuelo…

La paralización en la industria aeronáutica ha propiciado una de las mayores crisis de la aviación comercial considerada sin precedentes a nivel global. Las operaciones aéreas se vieron afectadas principalmente por la cancelación de vuelos, llevando a flotas enteras de aeronaves a estar en tierra, el cierre de fronteras y de las operaciones vinculadas con aeropuertos completó esa paralización, ocasionado cuantiosas pérdidas en esa industria.

La reducción del personal, por la falta de liquidez de las líneas áreas para sostenerse, ha llevado a concertar algunos acuerdos entre empresas y gobiernos, tales como, ventas de acciones y auxilios financieros, algunos Estados optaron por otorgar ayudas, considerando el panorama que se avecina con la inmensa cantidad de personas que no podrán retornar a sus labores a corto plazo en esa industria.

Esa paralización de las flotas de cientos de aviones en los diferentes aeropuertos de los países también provocó que las autoridades reguladoras otorgaran extensiones de tiempo en certificados y calificaciones médicas en todo el mundo a los tripulantes de aeronaves. Pero el confinamiento y las prácticas que son esenciales para poder volar por parte de los pilotos quedaron suspendidas. Mientras el virus continúo expandiéndose y se mantenía la prohibición de las aeronaves a volar, los dueños de líneas aéreas comenzaron con el despido de personal, sin contar que, en su mayoría los empleados de las diferentes aerolíneas se encontraban resguardados con prohibición de salir de sus hogares.

La paralización de los vuelos también repercute directamente en los pilotos, ellos necesitan capacitarse de manera constante y requieren de un entrenamiento en forma regular para poder volar un avión, de modo que las aerolíneas deben realizar una verificación de competencia operativa cada seis meses. La (IATA), establece que un piloto debe haber realizado con éxito tres despegues y aterrizajes, en los últimos 90 días, para poder decir que está capacitado para volar un avión.

A diferencia de los marinos que pueden estar meses a bordo de los buques navegando, el piloto no puede volar un avión por meses sin bajarse de la aeronave. La capacitación de los pilotos es algo esencial y que será necesario replantearse a medida que las líneas aéreas retoman las operaciones comerciales.

Con las operaciones áreas casi paralizadas y el virus que se expandía las líneas aéreas presenciaron cómo sus finanzas se desplomaban, produciendo como consecuencia arreglos y despidos masivos del personal. Esto logró la atención de las más importantes organizaciones internacionales que regulan la aviación civil comercial, haciendo un llamado a los líderes mundiales, sobre la situación crítica que atraviesa la aviación, recordando una vez más que esa conexión entre países y que facilita la repatriación y cambio de tripulación de los marinos, es posible gracias a labor que realiza el transporte aéreo al conectarlos con otros medios de transporte.

Transporte Aéreo

Por su parte, la industria de la aviación, espera seguir manteniendo al mundo interconectado y recuperarse operativa y financieramente. Las asociaciones conformadas por (IATA) (ICS) y la (ITF), plantearon la necesidad que algunos aeropuertos sean considerados como prioritarios, principalmente aquellos que están más cercanos a rutas marítimas, con conexiones aéreas directas a los principales países de residencia de la gente de mar, como China, India y Filipinas, y destinos de Europa occidental y oriental.

Los Estados esperan poder ayudar con ciertas medidas económicas para sacar a flote el transporte aéreo, la paralización ha generado fuertes problemas financieros a las líneas áreas. Pues bien, se han comenzado aplicar por parte de algunos Estados subvenciones y préstamos a bajo interés, compras de acciones de las compañías y exenciones y rebajas a tasas aeroportuarias, además de otros beneficios fiscales para minimizar el duro impacto que han tenido que afrontar las líneas aéreas.

Los aeropuertos necesitan a todo evento reabrir las operaciones comerciales, algunos cambios serán necesarios instaurar. La industria se encuentra analizando algunas medidas, entre ellas nuevas regulaciones sanitarias que permitan afrontar la reducción de las operaciones y el recorte de personal, con el fin de lograr salir a flote, ajustando sus actividades en condiciones aceptables, a medida que se levantan las restricciones de vuelos y el virus sea controlado.

¿Cómo ser resiliente y acelerar la recuperación?

Asumir lo que ha dejado la pandemia del COVID-19 de forma resiliente comienza por aceptar que estamos ante una nueva realidad, necesitamos volver a la normalidad y replantear las actividades. Hay que recordar que miles de hombres y mujeres siguen trabajando en todo el mundo, más de un millón de marinos permanecen en sus labores para que el comercio internacional continúe sin interrupciones.

Las restricciones portuarias y el cierre global han mantenido a muchos marinos a bordo extendiendo sus contratos, pero los cambios tienen que hacerse efectivos para evitar el colapso. En buena medida la ITF y sus afiliados desestimaron extender nuevamente los contratos, petición ésta que fue realizada por la industria marítima. Esa organización internacional consideró contraproducente para los marinos que ellos permanecieran más tiempo a bordo, lo que propició un acuerdo de un período de implementación de 30 días de los protocolos vigente desde el 15 de mayo hasta el 15 de junio.

Algunas lecciones tendrán que ser aprendidas y en función de ellas, escuchar la voz de cientos de marinos para conocer lo que están atravesando, es importante, al punto de evitar que se vulneren derechos humanos que también amparan a la gente de mar.

Lo que está sucediendo con los marinos va más allá de nuevas regulaciones, se necesita materializar mejores condiciones de salud y atención a sus condiciones laborales, el aislamiento cobra su cometido en el tiempo, sindicatos y organizaciones que apoyan a la gente de mar tienen que estar más alerta ante cualquier atropello de armadores, gerentes o agencias de tripulación que no cumplan las normas establecidas por organizaciones internacionales vinculadas al comercio internacional.

Particularmente una forma de colaborar y lograr una solidaridad internacional es ayudar a las organizaciones benéficas que apoyan a la gente de mar, las cuales se dedican a colaborar y mejorar la condición que tienen los marinos para que puedan lograr salarios y condiciones de trabajo dignas, así como, asistencia a sus familiares y en caso de abandono se logre la repatriación.

En otras palabras, es necesario comenzar la recuperación junto a los actores involucrados para lograr ver una luz al final del túnel:

El comercio mundial debe seguir sin detenerse. Así como, los buques han sido vitales para el transporte de las mercancías y la movilización de los bienes de consumo, la adopción del plan de 12 pasos titulado "Marco recomendado de protocolos para garantizar cambios seguros en la tripulación del buque y los viajes durante la pandemia de la enfermedad del coronavirus COVID-19)" se espera que facilite los cambios de tripulación, lo que demuestra que las organizaciones vinculadas se están organizando en beneficio de la gente de mar.

La OMI declaró a la gente de mar "trabajadores clave" que proporcionan un servicio esencial, por tanto, el cambio de tripulación es vital para garantizar el cumplimiento de regulaciones marítimas internacionales y garantizar la seguridad, la salud y el bienestar de la tripulación.

Este organismo comunicó a los 174 países miembros los 12 pasos en la hoja de ruta para orientar a los Estados, sobre como facilitar el cambio de la tripulación del buque durante la pandemia de manera coordinada y segura, instrumento desarrollado por una amplia coalición de sindicatos de marinos y asociaciones internacionales de la industria naviera, con aportes de representantes de la industria de las aerolíneas, organizaciones internacionales y el sector de seguros, para proporcionar un plan integral de cómo los gobiernos pueden facilitar los cambios de tripulación y resolver el problema de seguridad durante todo el proceso.

Los viajes en crucero comenzaran a reanudar sus operaciones, auxilios financieros se están acordando entre grandes empresas y propietarios de flotas de buques, lo que permitirá que a mediano plazo miles de personas puedan volver a navegar en los majestuosos cruceros alrededor del mundo.

La incertidumbre comercial de los centros neurálgicos y regiones marítimas más grandes del mundo esperan reorientar por completo su estrategia en la cadena de suministro, los países necesitan ser abastecidos de los bienes y el comercio debe continuar en movimiento, forzando y revaluando operaciones a corto y largo plazo. De forma gradual se están disminuyendo las restricciones de bloqueo, la posibilidad de que los viajes globales en aeronaves se retomen sigue siendo buena para el futuro.

Los puertos juegan un papel fundamental, quienes tendrán que ir adaptando las operaciones, facilitar el tráfico marítimo internacional, apoyarse en el intercambio electrónico de información y el uso de tecnologías, es fundamental. La conexión entre puertos y aeropuertos es esencial, no podemos olvidar que el transporte aéreo es otro importante eslabón que necesita levantar el vuelo, considerando que ambos medios de transporte son vitales en una economía globalizada.

Si bien es cierto que, la industria marítima y las asociaciones de sindicatos de la gente de mar lograron plasmar en un instrumento soluciones para el desembarque y liberación de la tripulación demostrando cuánto pueden preocuparse por los hombres y mujeres que trabajan en el mar, no es menos cierto que, las regulaciones (Convenio de Trabajo Marítimo, MLC 2006), aunque protegen los derechos de la gente de mar, la contingencia demuestra que, son necesarias acciones más contundentes para lograr la efectividad, a sabiendas que cientos de marinos han estado semanas a bordo de los buques con la incertidumbre de no poder desembarcar, otros en cambio, están varados en diferentes partes del mundo, algunos sin saber si podrán continuar en sus empleos, cabe recordar que la industria marítima y el comercio mundial en estos momentos depende más que nunca de los héroes invisibles.

La incertidumbre en ocasiones puede llegar a ser devastadora, sin dejar de considerar y lamentar por aquellos que ya no están, algunos países están reiniciando sus actividades económicas, el confinamiento comienza a levantarse paulatinamente y nuevas formas de convivir empiezan aparecer. Regresar a la normalidad puede que tome algún tiempo y, aunque las cosas puede que no vuelvan a ser igual, la disrupción nos llama a reflexionar, la recuperación es tarea de todos.

Continuara...

Jeannette Pérez Fernández


Fuentes consultadas

Organización Marítima Internacional (OMI)

http://www.imo.org/es/MediaCentre/PressBriefings/Paginas/Home.aspx

Federación Internacional de los Trabajadores del Transporte (ITF)

https://www.itfglobal.org/en

Asociación de Transporte Aéreo Internacional (IATA)

https://www.iata.org

Cámara Naviera Internacional (ICS)

https://www.ics-shipping.org/








domingo, 19 de enero de 2020

Digitalizacion y Riesgos Cibernéticos en el Transporte Marítimo


Digitalización y Ciberseguridad en el Transporte Marítimo las regulaciones internacionales, conforma en esta oportunidad el contenido que ofrezco en mi blog, el cual forma parte del material publicado por Sea and Coast Monthly Maritime Magazine, January, 2020, en su columna exclusiva. Agradecida con su Editor In Chief: Amit Kumar.
El impacto de los riesgos cibernéticos pueden causar grandes daños a las instalaciones portuarias, el transporte y el comercio marítimo.La seguridad cibernética es un punto clave para lograr la transformación digital, de modo que la seguridad de la información se ha convertido en una de las principales preocupaciones debido a la digitalización del sector, no obstante, esa disrupción tecnológica hace que la industria marítima evolucione, siendo la gestión de riesgos un factor fundamental para la seguridad y la protección de las operaciones en tierra y en buques.

Para llevar a cabo las operaciones de una manera eficiente, los buques requieren cada vez más el uso de las denominadas tecnologías cibernéticas, principalmente por la dependencia de la digitalización, integración y automatización de los procedimientos y sistemas que ya operan en el transporte marítimo, según lo indicado por la Organización Marítima Internacional (OMI) en su reglamento.
Por consiguiente, la ciberseguridad y la gestión de la seguridad requieren más atención a medida que nuevas tecnologías se introducen en las organizaciones, teniendo en cuenta la infraestructura de conectividad global puesta de manifiesto a través de modelos digitales y plataformas comerciales, que permiten una mayor conectividad con el uso de tecnologías como el internet de las cosas, blockchain y el Big Data que están a la disposición del comercio y el transporte marítimo impulsando la transformación digital. 
El riesgo cibernético constituye una amenaza para la industria marítima, razón por lo que la OMI, a través del Comité de Seguridad Marítima, elaboró una directrices destinadas a la gestión de riesgos cibernéticos dirigidas a las posibles amenazas y vulnerabilidades a los que está expuesta la navegación y, por tanto, la seguridad del transporte marítimo. Esa Organización especializada en sus regulaciones ha definido el Riesgo Cibernético Marítimo como: 
"...cualquier amenaza de un activo tecnológico debido a una posible circunstancia o evento, lo que podría causar fallos de funcionamiento o de seguridad del transporte marítimo al corromperse, dañarse, perderse o ponerse en peligro información o sistemas".
El objetivo general es contribuir a la seguridad y protección del transporte marítimo, operativamente resiliente ante los riesgos cibernéticos, por lo que, en ese instrumento se exhorta a la industria marítima en general avocarse al trabajo que significa salvaguardar el traslado por vía marítima ante amenazas y vulnerabilidades cibernéticas actuales y emergentes, según lo establecido por el Comité de Seguridad Marítima en la Resolución MSC.428 (98), aprobada en abril de 2017, denominada “Directrices sobre la Gestión de Riesgos  Cybernéticos ​​Marítimos”.
La Resolución MSC.428.(98) establece las recomendaciones para abordar los riesgos cibernéticos marítimos en los sistemas de gestión de la seguridad, reconociendo además que las precauciones son necesarias para salvaguardar la confidencialidad, sugiriendo a las administraciones garantizar que los riesgos cibernéticos se aborden debidamente en los sistemas de gestión de la seguridad a más tardar la primera verificación anual del documento de cumplimiento de la compañía 1 de enero de 2021.
Los eventos que comprometen la seguridad cibernética pueden afectar gravemente al rendimiento de una empresa, por lo que la resiliencia, entendida como la capacidad de resistir las perturbaciones y recuperar las operaciones, también está presente en el sector del transporte marítimo, que ha sido expuesto por los ataques cibernéticos que ponen en riesgo las operaciones y, en función de su alcance y penetración, pueden tener consecuencias catastróficas.
La OMI también aprobó la Resolución MSC-FAL.1. Cir.3, a través del Comité de Facilitación, en junio de 2017, si bien, las mismas establecen que las tecnologías y sistemas ofrecen ventajas importantes para el sector marítimo desde el punto de vista de la eficacia, no es menos cierto que, reconoce que existen riesgos para sistemas y procedimientos cruciales relacionados con el funcionamiento de sistemas que son una parte integral de transporte marítimo.
Por otra parte, la OMI en su publicación del Código Internacional de Gestión de la Seguridad (Código IGS) y sus directrices para su aplicación (2018), establece que la gestión de riesgos cibernéticos es: “...el proceso de identificación, análisis, evaluación y comunicación de los riesgos de índole cibernética y de aceptación, evitación, transferencia o mitigación de esos riesgos hasta un nivel aceptable, teniendo en cuenta los costos y ventajas para los interesados ​​en las acciones emprendidas”.
El Código hace referencia, entre sus objetivos que el sistema de gestión de seguridad aprobado en algún tipo de buque requiere tener en cuenta la gestión de los riesgos cibernéticos, teniendo en cuenta las prescripciones funcionales establecidas en las resoluciones de la OMIEn otras palabras, las compañías navieras deben tener en cuenta las directrices como complementarias, así como, cualquier otro mecanismo que contribuya a la gestión eficaz de los riesgos cibernéticos que afecten a las operaciones marítimas y el intercambio de información.

La Resolución de la OMI, así como el Código IGS, hacen una distinción entre lo que significa tecnologías de la información, señalando que ésta se centra en los datos como información, lo que es distinto a los sistemas de tecnologías operacional, donde éstos se centran en el uso datos para controlar o supervisar los procesos físicos, teniendo en cuenta que debe haber protección de la información y el intercambio de datos en los sistemas.

Baltic and International Maritime Council (BIMCO) publicó a su vez, una Guía sobre Ciberseguridad bordo de los buques, las cuales tienen como objetivo ayudar a proteger a los propietarios de buques, contra posibles piratas informáticos, siendo consideradas como directrices y normas adicionales que señalan los procedimientos de gestión de riesgos cibernéticos.

Las Directrices sobre la Gestión de Riesgos Marítimos fueron diseñadas para promover las prácticas de gestión de la seguridad y protección en el ámbito cibernético, de manera generalizada, dependiendo en todo caso, si los buques tienen sistemas simples o más complejos de gestión, es decir que de acuerdo a la complejidad, otras funciones pueden ser llevadas a cabo, permitiendo de alguna manera proteger la seguridad de los buques.
Las amenazas pueden ocurrir debido a la piratería informática o la introducción de algún software malicioso, además de otras causas que, aunque éstas no tenga alguna intención de causarlos, también pueden ocasionar daños en los sistemas, tales como los permisos de usuario o mantenimiento de programas informáticos. De forma que, uno de los  sistemas o actividades que pueden estar implicados en un ataque cibernético, es la navegación en el puente del buque y los sistemas de gestión o manipulación de la carga.
Los sistemas que existen para la operación de buques son especialmente vulnerables a posibles ataques cibernéticos, poniendo en peligro la seguridad y, de que no contar con sus propios mecanismos de encriptación de datos o autenticación de señales, las posibles consecuencias de los ataques para la seguridad marítima, infraestructura portuaria y el comercio internacional podrían ser devastadores.
El sector del transporte y la logística, así como otros sectores productivos, están ahora en el radar de los piratas informáticosEs precisamente esta vulnerabilidad a la que está expuesta la tecnología de la información operacional, lo que compromete la seguridad en algunos de los sistemas considerados cruciales, varios de ellos se mencionen expresamente en las Directrices sobre Gestión de Riesgos Cibernéticos Marítimos.
El uso de otras tecnologías que son aplicables en el campo de la seguridad cibernética, entre las que destaca el blockchain, al convertirse en una herramienta para transmisiones más seguras debido a su base criptográfica, permitiendo en buena medida la protección contra ciertos ataques de piratas informáticos o, incluso la supresión de la necesidad de utilizar contraseñas, ante la cantidad de intermediarios en las cadenas globales de suministro, de manera que no es sorprendente que la industria este recurriendo al uso de la cadena de bloques o blockchain para mejorar la protección de la navegación y el transporte marítimo.
Las empresas son cada vez más vulnerables a los riesgos cibernéticos, los buques están más interconectados, lo que hace incluso que pueda estar en peligro la seguridad de la gente de mar. Es importante que el sector del transporte marítimo realice las inversiones necesarias para contrarrestar los ataques cibernéticos a los que están expuestos, reforzando las medidas de seguridad de los sistemas que son operados tecnológicamente.
En consecuencia, es necesario capacitar al personal en la gestión de riesgos y cambiar el comportamiento de seguridad cibernética con los nuevos procesos digitales, que están siendo utilizados en los puertos, en la cadena logística y la navegación.
Finalmente, la seguridad cibernética, redes y gestión de datos será de vital importancia para el transporte marítimo, las amenazas informáticas están evolucionando en un panorama digital acelerado, existe una necesidad de protección contra interferencias externas, tales como virus, piratería y hasta ataques terroristas, situaciones que alertan a la comunidad marítima internacional, considerando el daño que significa interrumpir y dejar de cumplir la función principal del transporte marítimo, como es, el flujo comercial y el intercambio de mercancías en todo el mundo.











                                                                                                




Jeannette Pérez Fernández


Fuentes consultadas:
[1]Código Internacional de Gestión de la Seguridad y directrices para su implantación (Código IGS). Organización Marítima Internacional (OMI). Publicaciones OMI, Quinta Edición, 2018. Reino Unido. (p.84-85)
[2]: Resiliente: capacidad para superar la adversidad.
[3] Organización Marítima Internacional. (2018). Punto de Vista. Protección marítima. Ciberseguridad, [Documento en Línea] Disponible:
http://www.imo.org/es/MediaCentre/HotTopics/piracy/Paginas/Default.aspx 
[4]Organización Marítima Internacional. [Documento en Línea] Disponible:http://www.imo.org/es/ourwork/security/guide_to_maritime_security/paginas/cyber-security.aspx 
[5]Código Internacional de Gestión de la Seguridad y Directrices para su Implantación (Código IGS). Organización Marítima Internacional (OMI). Publicaciones OMI, Quinta Edición, 2018. Reino Unido. (p.84-85)
[6]Gómez, Markus. (2016). Apuntes de Ciberseguridad Marítima. Disponible en: http://www.garrigues.com/es_ES/noticia/apuntes-de-ciberseguridad-maritima. (p.1)

[7]Sea and Coast Monthly Maritime, columna exclusiva Magazine January, 2020



lunes, 15 de julio de 2019

Buques autónomos


Buques autónomos

La construcción de buques es cada vez más sofisticada, tanto en diseño, construcción como en su operación y la introducción de los buques autónomos en la navegación marítima, así lo demuestra.


La navegación marítima no escapa al acelerado avance tecnológico, los buques convencionales inician un proceso de transición con la construcción de nuevos buques que utilizan sistemas tecnológicos de vanguardia. Hace apenas algunos años imaginar la navegación de un buque sin tripulación parecía sólo fantasía, hoy en cambio la Organización Marítima Internacional (OMI), se encuentra analizando las regulaciones que inciden en la operación y funcionamiento de este tipo de buques.

Pruebas de un buque autónomo (fuente: kongsberg  Maritime)

En la costa de Noruega, en Horten, abrieron un área especialmente designada para ensayos autónomos por la Administración Marítima Noruega y la Administración Costera Noruega.


Los primeros intentos sobre construcción de buques con autonomía comenzaron desde hace casi veinte años con prototipos a escala y de menor tamaño, muy especialmente en el ámbito militar, inicialmente estuvieron utilizados para investigación científica marina, así como diversas operaciones marítimas en el sector de la defensa.

Las tecnologías utilizadas en las plataformas digitales comerciales permiten controlar mediante la automatización de procesos, las operaciones logísticas y portuarias, facilitando el comercio marítimo, ampliando esas capacidades con la introducción de la robótica y la inteligencia artificial, tecnologías que vienen a desplazar actividades o funciones realizadas por humanos y que también son incorporadas en la construcción de los buques autónomos.

El Comité de Seguridad Marítima (MSC) de la OMI en su 99° período de sesiones en 2018, abordó lo relativo a los buques autónomos mediante un estudio exploratorio preliminar donde consideró diversos aspectos, en especial lo referido a la definición, grados de autonomía de los buques y la propuesta sobre las directrices provisionales que serían elaboradas para los ensayos de los buques autónomos.

A tales efectos, considera: "buque autónomo de superficie marítimo (MASS) Maritime Autonomous Surface Ship, a todo buque que, en diversos grados puede navegar sin depender de la interacción humana, controlado en su totalidad por programas de inteligencia artificial, que gestionan y resuelven a través de algoritmos previamente establecidos cualquier eventualidad que pudiera producirse durante un viaje”.


Buque autónomo (Fuente: Rolls-Royce)

Los buques de superficie no tripulados comprenden todas las categorías, a diferencia de los buques autónomos que abarcan solo una clase de buques no tripulados. La denominación de buques autónomos hace referencia con: “buques con propulsión propia que navegan sin tripulación, controlados en forma remota o autónoma”.

Por su parte, el vehículo autónomo de superficie (USV) Unmanned Surface Vehicle, es aquel que puede navegar en la superficie del agua y no inmerso en la misma, está configurado o adaptado para ser utilizado de forma remota o autónoma, el cual puede ser controlado de forma remota por satélite y utilizando la tecnología que se asimila a los drones, al cual se le conoce con el término drone marino.

Para (Villa Caro, 2019) esta nueva tecnología puede dividirse en buques con tripulación reducida (inteligentes, pero tripulados), en barcos controlados a distancia (tipo dron) y en buques totalmente autónomos (sin intervención humana necesaria). 

En este sentido, la OMI hizo una invitación a los Estados miembros y organizaciones para que presentaran en la siguiente reunión del Comité, propuestas sobre la elaboración de las directrices provisionales relativas a los ensayos de buques autónomos de superficie marítimo MASS.

Para la construcción de los buques autónomos se están utilizando sistemas controlados por máquinas basados en algoritmos autónomos que introducen principalmente inteligencia artificial. Es precisamente esa disrupción tecnológica que se introduce en los buques autónomos y, donde se confían las operaciones a sistemas digitales que requieren el uso de datos y sensores para su funcionamiento, lo que hace que éstos sean más vulnerable y, es allí donde la seguridad cibernética pasa a ser un problema de primer orden.

La construcción de los buques autónomos y su funcionamiento permite comenzar la transición de la navegación convencional a la navegación autónoma, actualmente existen diferentes proyectos entre varias empresas que han realizado alianzas con universidades, con proyectos que están bien adelantados, al punto que existen pruebas de navegación con buques de menores proporciones que son realizados en algunas zonas restringidas.


La navegación de buques sin tripulación trae consigo algunas interrogantes: ¿Hasta qué punto la digitalización y automatización y ese control por parte de máquinas con inteligencia artificial requiere prescindir del elemento humano?

Los forzados trabajos de los marineros durante la navegación a vela han quedado en el olvido, los marineros vieron reducir sus labores y maniobras con la introducción de los buques de propulsión mecánica, esa transición de la navegación hasta alcanzar lo que se conoce hoy día, también tuvo que pasar por un proceso de adaptación, con la automatización será necesario actualizar y capacitar al personal, puesto que se requerirá de trabajadores altamente calificados y con habilidades especificas, que permitan participar de los beneficios de las nuevas tecnologías.

Hasta hace unos años los buques convencionales tenían un mayor número de tripulantes para su funcionamiento y navegación, con el paso del tiempo y con la llegada de las tecnologías aplicadas a la navegación marítima el número de tripulantes fue reduciéndose, pero con los buques autónomos, se busca prescindir de la tripulación a bordo, requiriendo tan sólo la necesaria para controlar desde tierra las operaciones del buque.

El Convenio de Formación y Titulación de la Gente de Mar (STCW) no es compatible como regulación en buques autónomos sin ningún tipo de tripulación a bordo, en virtud que el Convenio regula la tripulación que es necesaria para la navegación del buque en condiciones de seguridad, es decir la navegación sin tripulación o la reducción de ésta constituye un problema importante que atender de acuerdo con el grado de autonomía del buque.


Lo que se conoce sobre la operación de este tipo de buques, es que la participación del elemento humano sería necesaria para dirigir los centros de operaciones desde donde se controlarían los buques, espacios que serían construidos en tierra conformados por plataformas virtuales que permitirán dirigir las operaciones de los buques por un número determinados de humanos, por su puesto, esto es algo que no deja de ser sorprendente al imaginar lo que será un capitán virtual.



Centro de Operaciones Remotas (ROC) 
Roll-Royce (publicado 2018)

En cuanto a su funcionamiento se espera que los buques autónomos sean igual de seguros que los buques convencionales, con regulaciones que se adapten con las innovaciones en cuanto al diseño, construcción, no obstante, es importante considerar que la forma de operarlos aún se encuentra en proceso de perfeccionamiento.

Otra de las interrogantes: ¿Qué normas serían aplicadas a la navegación de buques autónomos o es necesario establecer regulaciones distintas a las ya existentes? El cambio en la forma de operación que se produce con la introducción de los buques autónomos implica necesariamente un cambio de normas que rigen la navegación marítima, lo que significa a todo evento enfrentar obstáculos regulatorios, es por ello que la OMI se encuentra revisando y estudiando cómo enfrentar este nuevo desafío para la navegación y el transporte marítimo.


El estudio exploratorio que viene adelantando la OMI, con un grupo de trabajo desde el año 2018, se encuentra identificando instrumentos y evaluando cuales pueden ser o no aplicables a buques con diversos grados de autonomía, además de lo referente con la tripulación y operación de los buques. Ese estudio de la nueva reglamentación que debería ser aplicable a los buques autónomos, es motivo de análisis por parte de ese organismo internacional, a través del Comité de Seguridad Marítima.

Dentro de esta perpectiva, existen normas internacionales que se apartan de la posibilidad de una navegación completamente autónoma. Cabe considerar la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar, que establece de forma muy particular en su artículo 94 los deberes del Estado del pabellón, al señalar: “… que cada buque éste a cargo de un capitán y de oficiales debidamente calificados…”, en cuanto a la gestión u operación del buque se requiere cumplir con el Código de Gestión de la Seguridad, el cual establece que se deberán definir las responsabilidades del capitán, las cuales tienen que estar claramente especificadas, así como la descripción de las tareas a bordo, los procedimientos y la documentación. 

Por su parte el Convenio Internacional para la Seguridad de la Vida Humana en el Mar (SOLAS) establece las condiciones mínimas, estándares de construcción y equipamiento para operación de buques que permiten preservar la vida humana en el mar.



Roll-Royce (publicado 2017)

"El vídeo presenta un puente virtual que se ubica debajo de la carga y comprende la vigilancia automática y el soporte de decisiones con inteligencia basada en analíticas avanzadas, lo que lo hace autónomo para la operación".

El estudio exploratorio que lidera la OMI, centra su atención en los Convenios que están más directamente relacionados con la seguridad, como es el Convenio SOLAS, Reglamento para evitar abordajes RIPPA o (COLREG), Convenio de Líneas de Carga, Convenio de Formación y Titulación de la Gente de Mar (STCW), Convenio de formación para Buques Pesqueros, el Convenio de Búsqueda y Salvamento y el Convenio SAR, entre otros. Estos instrumentos constituyen tan sólo algunas de las regulaciones internacionales que próximamente serán abordadas para su estudio por el grupo de trabajo.

Una de las sociedades de clasificación más importantes a nivel mundial Lloyds Register presentó en el año 2017,  el denominado Código de Sistemas Marinos no Tripulados, el cual establece lo referente al diseño, construcción y mantenimiento de sistemas marinos autónomos, sin tripulación. Este código permitirá la evaluación de los sistemas marinos no tripulados, a fin de respaldar la innovación mediante requisitos que demuestran el cumplimiento mediante una combinación personalizada de estándares y, donde no existen estándares, aplicar técnicas de evaluación basadas en el riesgo.

Otro desafío importante que surge con esta nueva generación de buques, es precisamente cómo afrontar los ataques cibernéticos ante las vulnerabilidades de los sistemas existentes y por construir (riesgo cibernético), esto hace que las normas sobre ciberseguridad jueguen un papel fundamental, teniendo en cuenta el uso de algoritmos y sistemas de operación robóticos en donde las regulaciones son inexistentes o están aún por desarrollarse.

Entre las empresas más identificadas y que adelanta interesantes proyectos se encuentra Rolls-Royce Holdings, empresa dedicada a la ingeniería de aeronaves y buques, la cual entre sus más ambiciosos proyectos tiene el denominado (Advanced Autonomous Waterborne Applications, AAWA). Esta empresa pretende hacer realidad la navegación de buques autónomos y la construcción y operación de buques de carga no tripulados que serían controlados de forma remota por capitanes y mediante la recreación virtual del puente de un buque, desde donde se controlarían todas las operaciones.


Desde el 2015 Rolls-Royce Holdings comenzó trabajos con la Tampere University of Technology de Finlandia, con experiencia en investigación en máquinas inteligentes y sistemas en red, ésto conllevó que realizaran una alianza estratégica con esa universidad, con el fin de desarrollar la tecnología y los sistemas que son necesarios para construir este tipo de buques, teniendo presente que esa empresa considerara que los buques autónomos son el futuro de la industria marítima.

Para la empresa Rolls-Royce Holdings ha sido toda una innovación y una estrategia aplicar en sus proyectos la experiencia de futuros puentes de mando en Platform Supply Vessels, en buques portacontenedores y remolcadores, además de integrar lo que significa utilizar datos en la tecnología automatizada.

Los nuevos buques autónomos estarían diseñados para operar con fuentes alternativas de combustible, tecnologías de cero emisiones y al menos o ninguna tripulación a bordo, teniendo como fin reducir errores humanos y al mismo tiempo costos de operación que a su vez protejan el ambiente.

Otra importante innovación a la que ha llegado este consorcio, es con Google para desarrollar sistemas inteligentes, que sería el primero que se haya realizado en el sector marítimo, el cual permite a Rolls-Royce el uso del Cloud Machine Learning Engine de Google para mejorar el entrenamiento del sistema de clasificación de objetos basado en inteligencia artificial de la compañía, diseñado para detectar, identificar y realizar el seguimiento de los objetos que puede encontrar un buque cuando navega por el mar.

El Comité de Seguridad Marítima de la OMI, junto al grupo de trabajo, aprobó el marco y la metodología del estudio exploratorio sobre la reglamentación de los buques marítimos autónomos de superficie MASS. Por lo que, en su 100 periodo de sesiones el Comité consideró particularmente cada instrumento relacionado con la seguridad y protección marítima, como una primera etapa, para luego en una segunda etapa, analizar y determinar el modo más adecuado de abordar las operaciones de los MASS, considerando el factor humano, la tecnología y los aspectos operacionales.

La OMI se encuentra evaluando los instrumentos de la navegación establecidos por esa organización y la forma como podrían ser aplicados a buques con varios grados de autonomía. En este sentido consideró los principios provisionales para la elaboración de directrices sobre los ensayos de los MASS, que serán discutidos por un grupo de trabajo. Los principios incluyen garantizar que las directrices deberían ser genéricas y basadas en objetivos y adoptar un planteamiento preventivo para asegurar que las directrices garanticen el funcionamiento de los MASS, en condiciones de seguridad, protección y ambientalmente racionales.

Ahora bien, la implementación de nuevas tecnologías, su impacto, así como sus consecuencias, ha producido que organizaciones internacionales, se pronuncien, algo que ciertamente es interesante:
La Organización de las Naciones Unidas (ONU) ante el acelerado avance científico y tecnológico ha manifestado: “…hoy estamos en los albores de una era de cambios tecnológicos sin precedentes. Este momento histórico, que a veces se conoce como la Cuarta Revolución Industrial, ha inspirado un consenso creciente en el sentido de que los desarrollos recientes en ciencia y tecnología son de una naturaleza única y que pueden afectar casi todas las facetas de nuestras vidas diarias” (Azoulay, 2018:1).
Finalmente, se estima necesario un cuidadoso estudio y análisis de la legislación que dará luz verde a la navegación autónoma, como parte de una nueva generación de buques que navegaran en los mares del mundo. La tecnología de sensores e inteligencia artificial que se necesita para hacer realidad esa forma de navegación ya existe. Los buques no tripulados, el uso de robots y la inteligencia artificial son parte de la denominada cuarta revolución industrial, que también alcanza la navegación marítima. Cada día estamos más automatizados lo que ha ocasionado que aparezcan nuevos riesgos para la navegación, razón por la cual esa disrupción tecnológica ha causado cierta preocupación en la industria marítima.

Continuara...

Jeannette Pérez Fernández


Fuentes consultadas:
Azoulay, Audrey  (2018). UN Chronide. Vol. LV Nos. 3 y 4 2018. Hacia una ética de la inteligencia artificial. Revista de las Naciones Unidas [Documento en Línea] Disponiblehttps://unchronicle.un.org/article/towards-ethics-artificial-intelligence.
Be Tech. (Otero, 17, octubre 2017). Barcos sin capitán, así funcionan los navíos autónomos de Google [Documento en Línea] Disponible: https://as.com/meristation/2017/10/04/betech/1507113715_389810.html
Canary Port (10, abril 2017). Rolls-Royce y la Tampere University of Technology forman una alianza estratégica para desarrollar sistemas autónomos marítimos [Documento en Línea] Disponible: http://www.canaryports.es/texto-diario/mostrar/716558/rolls-royce-tampere-university-of-technology-forman-alianza-estrategica-desarrollar-sistemas-autonomos-maritimos
Drone Spain (25, febrero 2014) ¿Qué es un USV o Buque No Tripulado? [Documento en Línea] Disponible: http://dronespain.pro/usv-barco-no-tripulado/
Kastrenakes, Jacok (25, febrero 2014). Rolls-Royce está desarrollando barcos de carga de aviones no tripulados. [Documento en Línea] Disponible: https://www.theverge.com/2014/2/25/5447278/unmanned-cargo-ships-development-rolls-royce
Nuevo Código para certificar buques no tripulados (13, junio 2017). [Documento en Línea] Disponible: https://www.lr.org/en/latest-news/new-code-to-certify-unmanned-vessels-announced/
Nakamitsu, Izumi (2018). UN Chronide. Vol. LV Nos. 3 y 4. Revista de las Naciones Unidas. Innovación responsable para una nueva era en ciencia y tecnología. [Documento en Línea] Disponible: https://unchronicle.un.org/article/responsible-innovation-new-era-science-and-technology-0
Organización Marítima Internacional (OMI) Comité de Seguridad Marítima (MSC), 99º periodo de sesiones, del 16 al 25 de mayo de 2018. [Documento en Línea] Disponible:http://www.imo.org/es/MediaCentre/MeetingSummaries/MSC/Paginas/MSC-99th-session.aspx
Puchol Sancho Noelia(2017) Régimen Jurídico de los Buques no Tripulados. [Documento en Línea] Disponible: https://repositorio.comillas.edu/xmlui/bitstream/handle/11531/35352/TFM001225.pdf?sequence=1&isAllowed=y
Nordenstahl, Gustavo (2017) Buques sin Tripulación, el Futuro está aquí ha llegado. ¨[Documento en Línea] Disponible: http://www.nuestromar.org/files/BUQUES-NO-TRIPULADOS-GN.pdf
Villa Caro, Raul (2018) Los MASS: los buques inteligentes y autónomos del futuro. [Documento en Línea] Disponible:  http://armada.mde.es/archivo/rgm/2018/08/rgm080918cap13.pdf